• Tango que fuiste y que serás, opinan en Argentina

    Completamos la serie de testimonios recabados por Ricardo Bruno desde su feudo, Palermo, en aquella Buenos Aires lejana y querida de nuestra Argentina. Los fuimos publicando sucesivamente con estos títulos: Desde Argentina Ricardo Bruno plantea cosas del tango nuevo...  ; Del tango nuevo, el de ayer y siempre, pregunta Ricardo Bruno en Argentina ; El tango, siempre el tango. Y Ricardo Bruno que pregunta en Argentina y Tango nuevo, tango de siempre. He aquí la cuestión, plantea Ricardo Bruno en Argentina. Alguien le dice al tango...ese todo tango que nos une...

    Daniel Robles, cantor, letrista: Y entonces… ¿qué es el Tango? Se preguntan los académicos, los arqueólogos, los  guardianes del templo, los románticos empedernidos y los nostálgicos sin remedio.

    Se dicen, arriesgan: El tango es un sentimiento que se baila / Un estado espiritual / Una referencia física / Un cálculo matemático / Un accidente / Una construcción / Un proyecto / Un aluvión / Una marea / Un derrumbe / Tres minutos de gloria / Un segundo de derrota eterna / Una nota azul / Una palabra justa / Una voz necesaria / Una caricia lasciva / Una cicatriz altanera / Una mirada esquiva / Un amor tirado en una acera / Un extranjero adentro / Un argentino afuera / Lo que dejo si me voy /
    Lo que llevo si te quedas / Nunca, siempre, si y no / A veces, tal vez, apenas.

    Y hasta hay quien asegura una conclusión astronómica: Un planeta poético musical en expansión (o en contracción dicen otros). Una enorme esfera conformada por infinitos espejos que reflejan nuestras  infinitas miradas. Un cuerpo de trayectoria impredecible cuyo poder de atracción y repulsión va creando y abandonando a su paso sistemas tangarios  más o menos habitables y en automática extinción. Aplausos, medallas y besos.

    Daniel Robles, cantor y creador de tangos en ArgentinaCreadores, holgazanes, revolucionarios, arribistas, mentirosos, complacientes, auténticos, autistas, farsantes, centrales, adyacentes, pasionales, impacientes, arqueólogos, funerarios, guardianes, enterradores, llorones, sementales, viudos, viudas, amantes,  cínicos, inconscientes, eutanásicos, electrónicos, fusionados, funcionales, adormecidos, geniales, ingeniosos, salvajes, domesticados, menesterosos, juiciosos, enjuiciados, perseguidos, alcanzados, escapados, turbios, ariscos, almibarados, desclasados, arrepentidos, dubitativos, asegurados, ásperos, amargados, quebrados, dulces y melancólicos, fríos, vacíos, vaciados, los tuyos, los nuestros, los míos, cantantes, mutantes, labradores, sembradores, incendiarios, ladradores, trasnochados, atractivos, rechazados, echados, idos y vueltos, olvidados, hechizados, músicos, santificados,  musicastros, endiablados,  poetas, crucigramados, exaltados, exiliados, bailarines, trapecistas, peludos, pelados,  brillantes, rotos y oxidados, enemigos, hermanados, competidores, jueces, empresariados, críticos, desgajados, estafadores, legalizados, clandestinos, indiferentes, enamorados, indecentes, engañados, maltratados, copiadores y copiados, desaparecidos, resucitados y vengados, florecidos, marchitados, malparidos, malcriados, exitosos, excitados, desprendidos, despeñados, alistados, aplaudidos, aplazados, apremiados,  desprevenidos, vencedores y vencidos, anfitriones, invitados, salteadores, asaltados, caminantes, caminados, silenciosos, silenciados, obedientes, retobados.
    Desde los arrabales metafísicos de la ciudad de la furia, desde el centro del rincón. La frente alta. La sonrisa de costado y una imprescindible mirada de fin de fiesta.

    ¿Y entonces qué es el tango?  No tiene importancia. Todos somos el tango, qué se la va a hacer… y él lo sabe.


    Ernesto Pierro, letrista de tango, en Buenos Aires, ArgentinaErnesto Pierro, letrista, dramaturgo: Por los días en que estoy escribiendo este texto se desarrolla en Buenos Aires el Festival Internacional de Tango. Un éxito enorme de público, un interés de gente de todo el planeta lo acompaña. Y eso me hace muy feliz, claro, teniendo presente que toda mi vida amé al tango y que tuve que sufrir en la época de mi adolescencia y de mi juventud (allá por los años ’60, ’70, ’80) un gran desprecio hacia el género musical que yo amaba, de parte de mucha de la gente que me rodeaba, que no era más que el espejo de un desdén generalizado de la mayor parte de nuestro pueblo, que había sido aculturizado, o mejor sería decir trasculturizado, imponiéndosele -con un tremenda maquinaria publicitaria y de difusión- otros géneros musicales, absolutamente inferiores en cuanto a calidad, y ajenos a nuestras raíces, a nuestras emociones, a nuestra historia.

    Pero desde hace ya varios años y en parte –como ha ocurrido ya antes- por el éxito del tango en el exterior, muchos de nuestros conciudadanos han “descubierto” el tango, bienvenido sea. Y así surgieron muchos lugares de baile, a los que por suerte les va muy bien en general. Y también hubo un gran acercamiento de gente joven al estudio de la faz musical del género, tanto en lo referido al canto como a la interpretación de los diversos instrumentos que distinguen a las formaciones musicales que hacen tango. Muchachos y chicas que se han esforzado para ser grandes cantantes y músicos, y muchísimos de ellos lo han conseguido, con lo que hay hoy entonces una gran riqueza en ese aspecto. Además, a diferencia de lo que ocurría hace algunos años, muchos cantantes y músicos jóvenes no tienen temor a estrenar temas nuevos, a incorporarlos a su repertorio, a grabarlos si se les presenta la oportunidad.

    Pero (lamentablemente hay un pero) todo eso tan positivo tiene su faz negativa en algunas cuestiones realmente importantes, al menos a mi criterio. Una de ellas es la de la falta de grabaciones solventadas por las empresas discográficas. No es que no las haya en absoluto, pero la realidad es que son poquísimas para tanto talento que hay y que merece ser apoyado por esas grabadoras. Otra cuestión es la de los lugares de “tango for export”, sitios donde se conmina a los cantantes a hacer solo determinados temas, porque se entiende –equivocada y caprichosamente- que el turista no quiere escuchar otra cosa que eso. Y encima, en las “milongas” que no son “for export” también –en general, claro- se rechaza el tango de hoy porque se considera que “no es bailable”. Otro elemento fundamental es el de la difusión. Desde ya es lamentable e incompresible que los canales de aire no tengan programas de tango, y en cuanto a los canales de cable, son contados con los dedos de una mano los programas relativos a nuestra música de Buenos Aires. Hay un par de radios “de tango” y eso es positivo, pero la mayor parte de la programación –así como acontece con programas del género en otro tipo de emisoras- está dedicada a pasar temas que han sido grabados hace 80 años. Que está bien que se difundan cuando son de gran calidad, por supuesto, pero la queja es que sean casi exclusivamente ésos los tangos que se difundan. Aclaremos que hay excepciones en esto, pero, justamente, son excepciones.

    Consiguientemente, excelentes autores y compositores y obras de gran calidad no llegan al conocimiento del público. En estos últimos años han fallecido notables autores –Roberto Díaz, Pichin Bustince, Julio César Páez, por ejemplo- y notables compositores –Emilio de la Peña, Reynaldo Martín, por ejemplo- sin que eso que llamamos el pueblo sepa siquiera que existieron y que compusieron cosas bellísimas. Y seguramente no debiera hacer nombres, porque en esos casos uno no cita a otros que también merecen ser mencionados. Pero por eso puse que son solo ejemplos.

    Lo mismo ocurre con los autores y compositores que por suerte sí están aquí entre nosotros, pero que tampoco el público conoce. Pondré a continuación algunos nombres de colegas autores, pero que se entienda que es solo para ejemplificar: Alejandro Szwarcman, Roberto Selles, Claudio Tagini, Otilia Da Veiga, Martina Iñiguez, Raimundo Rosales, Bibi Albert, Marcela Bublik, Norberto Rizzi, Haidè Daiban,  Patricia Ferro Olmedo, Pablo Somma, Marta Pizzo, los cantante Carlos Rossi y Marisa Vázquez en su faz autoral, el Dr. Luis Alposta, Alberto Ortiz, Horacio Ramos, Susana Murguìa, Nèlida Puig, Hugo Salerno, Adela Balbín, Mariano Canegallo, Juan C. Muñiz, Marìa del Mar Estrella, Carlos Ceretti, José Arenas, Matías Mauricio …Hay más, muchos más, y me atrevo a decir –aunque provoque polémicas- que esta época en ciertos aspectos es aún más rica que los famosos “dorados años” del tango. Del mismo modo pasa con los compositores, los hay en cantidad y calidad.

    Y además están los autores que si son conocidos por el público, pero no en la medida de lo que merecen: me refiero a Héctor Negro y a Horacio Ferrer. Y han hecho su aporte innegable dos hombres cuya fama proviene del canto: Chico Novarro y Cacho Castaña. Y no me alcanzarían los elogios para adjetivar la obra de Eladia Blazquez, claro. Y hay otros que también nos dejaron no hace tanto, y que hicieron temas notables y cuyos nombres también muchos desconocen: Julio Camiloni, Mario Iaquinandi, Mandy, Juanca Tavera.

    O sea que tenemos –y nunca dejamos de tener en realidad- muy buenos bailarines, músicos, compositores, autores y cantantes. El tango triunfa en el mundo y desde todo el mundo vienen aquí a “vivir el tango” en el lugar que es la génesis del género. Solo falta lo que ya dije anteriormente: grabaciones, difusión y que ciertos dueños de los lugares donde hay tango “abran la cabeza” y entiendan que el tango también es arte, y el arte es creación, y la creación se renueva constantemente, sin que por ello se deje de disfrutar la belleza que tuvieran creaciones anteriores.

    Guille Lugrin, cantor autor de tangos, de Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos, ArgentinaGuille Lugrin, cantor: Uno se entiende como la continuidad de algo. Esto es complejo, cuando los antecesores fueron talentos semejantes... Pero también "hay que". Los géneros tienen que vivir. El Tango es un lenguaje, tiene sus virtudes y defectos como tal. Pero además, es un lenguaje de un riqueza dura pal’ emparde. Aprender a hablarlo, lleva tiempo y amor al mismo, en forma de escucha, práctica y "compromiso".  Digo esto, porque no cualquier canción es un Tango, eso lo entienden (muy a mi gusto) Szwarcman, Rosales, Pierro, José Arenas, bellemente, y algunos más. No quisiera entrar en el "eso no es Tango". Por suerte ya superamos esa etiqueta retrógrada. Pero "si todo es Tango, nada es Tango". Comprender la dinámica de este género es nuestro trabajo para escribir, interpretar, componer, arreglar... Tangos de Hoy.

    No siento una gran diferencia al cantar un Tango de Hoy. Siento a Catulo Castillo como algo eterno, pero también siento como un deber, siendo artista/difusor, expresar mi tiempo, mis poetas y mis músicos. ¿Medio granito de arena que pregona un 4 de copas? Sí. Pero, como diría Atahualpa, "la arena es un puñadito... pero hay montañas de arena". 

    Ricardo Bruno, poeta y autor de letras de tango, del barrio de Palermo, Buenos Aires, ArgentinaEl cuadro "Milongueros" pertenece al pintor argentino Julio César Ovejero, de Mendoza y residente en Madrid

    Autor de la nota: Ricardo Bruno

     

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    Lista de comentarios

    Ricardo Bruno18/01/2014 00:18:56

    Jorge querido: Podés dar tu opinión todavía. Pero no será publicada en este sitio, por el querido Eduardo. Con cinco entregas ya es bastante. Abrazo.

    RICARDO BRUNO, AMIGO QUERIDO, ME HUBIESE GUSTADO DAR MI OPINION ABRAZO17/01/2014 22:11:11

    JORGE RICARDO BLANCO

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