• Tango nuevo, de ayer y siempre - Por Ricardo Bruno desde Argentina

    Cuando Ricardo Bruno hizo la pregunta a sus amigos sobre el “tango nuevo”, desde su barrio de Palermo, en aquella Buenos Aires  mágica de la gran Argentina,  le llegaron muchas respuestas que fue volcando en Tango no cover De ellas ha realizado una selección cuya segunda parte es esta: 

    Saúl Cosentino es pianista y compositor: Lamentablemente el “tango nuevo” no ha encontrado un nombre nuevo, como lo encontró en Brasil por ejemplo la bossa nova, para diferenciarse del samba u otros ritmos tradicionales brasileros. Tal es así que cuando la gente que gustaba del tango tradicional empezó a escuchar a Piazzolla le decían que eso no era tango, y por ello Piazzolla decidió llamar a su música “la nueva música de Buenos Aires”. No tengo ninguna duda de que Piazzolla fue la bisagra entre el tango tradicional y el nuevo tango, aunque hubo algunos otros músicos que le fueron a Piazzolla mostrando el camino, como por ejemplo Salgán con su “A fuego lento”, o algún tema de Pugliese como “La yumba”.

    Había otros como Eduardo Rovira, Julián Plaza, Osvaldo Tarantino con “Del bajo fondo”, que también estaban en el camino. Pero Piazzolla fue tan original, tan talentoso músico, inspirado compositor, arreglador y brillante bandoneonista que desplazó a todos, y actualmente es muy difícil componer tango moderno sin imitarlo. Pero abrió una puerta grande y demostró que el tango es capaz de recibir todavía nuevas ideas o aportes.

    Saúl Cosentino, pianista y compositor argentino. Muchos tangos llevan su firmaPara hacer un emprendimiento de tango nuevo o moderno y ayudar a desarrollarlo e incentivarlo, formamos en 1996 la fundación Buenos Aires Nuevo Tango, junto a Pablo Ziegler, Horacio Malvicino y Juan Carlos Cirigliano. Después colaboraron varias personas más, entre ellos el locutor Anselmo Marini, que trabajó bastante en la idea. Lamentablemente a pesar de tener buena prensa, la fundación no se concretó por problemas económicos y de papelerío. Yo siempre fui partidario de unir fuerzas, pero aunque parezca mentira después aparecen los egos y las conveniencias individuales y se arruina todo. Por suerte actualmente hay muchos músicos compositores que están haciendo su aporte, pero no quiero nombrarlos porque seguro me voy a olvidar de varios de ellos y voy a quedar muy mal sin quererlo, y además debe haber varios a los que ni siquiera conozco.

    Otro problema ya no del “nuevo tango” sino de los “tangos nuevos” (que no es lo mismo) es la poca difusión que le dan los difusores. Y ellos dicen que no los difunden porque “la gente no los pide”. Y como le dijo Héctor Negro a un difusor, ¡cómo los van a pedir si ustedes no los difunden!

    Y un último comentario: los cantantes. La mayoría de los o las cantantes que empiezan a cantar tango, graban el manido repertorio tradicional de tangos que si bien son hermosos, creo que ya se han difundido lo suficiente. Hablo por ejemplo de magníficos tangos como “Naranjo en flor”, “La casita de mis viejos”, “Los mareados” etc., etc. Hay muy pocas voces que deciden incluir algún tango nuevo en sus discos o en su repertorio, como si Gardel no hubiera cantado por primera vez “El día que me quieras”, “Volver” o tantos otros, incluso montones de tangos que no eran de su autoría. Varios cantantes me han dicho que van a cantar a algún lugar donde hay un pianista, un dúo o un trío para acompañarlos, y que cuando los músicos les preguntan “qué vas a cantar”, si les dice el nombre de un tango nuevo le contestan que no lo saben, y entonces tienen que volver a cantar el repertorio tradicional. Y definitivamente esto es por la falta de difusión.

    Moxi Beidenegl, cantante y compositora del tango argentinoMoxi Beidenegl  cantante y compositora: Personalmente, me gusta hablar del tango de hoy como un tango extendido. Enriquecido por las innumerables influencias que sus compositores e intérpretes actuales han recibido de una sociedad ecléctica, acelerada, globalizada; que tiene la misma fuerza del tango de Gardel y de Piazzolla y cuenta, hoy por hoy, con una excelente oportunidad de abarcar nuevas dimensiones. Este siglo trae consigo a una generación de creadores plenos de las más dispares influencias que buscan ser reflejadas en el lenguaje musical y en la poesía del tango.

    Por otra parte, este tango de la globalización vive de la intensa retroalimentación de quienes componemos e interpretamos tango en el extranjero, así como también de los muchos extranjeros que reinventan el tango en Buenos Aires. Así Buenos Aires deja de estar en primera persona sin quedar desplazada sino realzada. Creo que esa amalgama genial está haciendo hoy el tango del año 3001.

    Pablo Tamburini, bailarín del tango argentinoPablo Tamburini es profesor de baile: Es tango y es nuestro, lo ejecutan y regresa siempre renovado. ¿Pero quién lleva en lo más profundo del alma al tango? ¿Él o ella? ¿Los músicos o los poetas? ¿Quién puede decir que lleva el tango adentro, que le es propio? ¿Es ese más tanguero que el muchachito de la murga o Juanito Laguna tirando de su carro? El tango, ¡qué cosa! Lo ejecutan y regresa como nuevo.

     

    El tango te espera. Si no lo bailan ni lo escuchan el tango viene en procesión de almas. Si lo bailan y suena, el tango viene en marcha y jolgorio. La indiferencia es una reivindicación, porque el tango es ausencia y olvido. El tango está vivo de olvido y muerto de almas ausentes. Pero siempre estás llegando, tango nuevo, siempre.

     

     

     

    Carlos Sánchez, fotógrafo, escritor y poeta: (en formato de poesía)
     
    “Y mientes todavía”
     
    El poeta, escritor y fotógrafo argentino Carlos Sánchez, radicado en Folignano, Le Marche, ItaliaLos vientos del bandoneón / en los pulmones de mi presencia / un signo contundente / de mi porteña estampa. / Lo llevo pegado a mi cuerpo / y he atravesado tantas fronteras / pasado tantas aduanas / sin que nadie lo notara / está en la cadencia de mi andar / en la melancolía que ladra / en medio de un patio de baldosas.

    Lo busqué de pequeño / en el ojo titubeante de la radio / a escondidas / en las arenas que la vida se llevó. / Me enseño a tenerla entre los brazos / a enredarme en sus piernas / a presentir el final.

    Lo he silbado bajito / entre las ruinas de Roma / de frente al Guernica / lo vi andar muy desorientado / por un barrio pobre de Bagdad. Lo llevo como un abrojo prendido / metido entre mis trapos / yira, yira / en esta punzante extranjería / en los suburbios pendencieros / de mi placado desconsuelo. / Arquitectos de signos y palabras / orquestaron esta existencia mía / mezclaron mis palabras / me dieron una filosofía de barrio / con notas negras / como en el jazz.

    Y fue así que en los años / tuve muchas / muchas minas / cambalache de amores / pero nunca una mujer / como me había sentenciado. / Sentí por su culpa / que es un soplo la vida / que era inútil / esquivarse del dolor. / Ahora en Mi refugio / a la manera de Cobian / en un viejo y gastado continente / el tango / sin hacerme mal / me orienta / me grita todavía.  

    (Folignano, Italia, 2013)

    Ricardo Bruno, autor de esta selección de comentarios sobre el tangoEl cuadro "Piazzolla" pertenece al pintor argentino Julio César Ovejero, de Mendoza y residente en Madrid

    Autor de la nota: Ricardo Bruno

     

    Argentina Mundo, con el tango, sus autores e intérpretes
    Argentina Mundo en Facebook   - Provincia 25 Argentina Aldiser Argentina Tango -
    Argentina Folklore  - Argentina Tango - Radio Aldiser

     

    Compartir en

    Lista de comentarios

    Mario del Sur05/12/2013 21:45:55

    Muy interesantes todos los comentarios. Con lo único que no estoy de acuerdo es eso de que los músicos tre dicen que no lo saben ante un tango Nuevo.No soy músico, apenas manejo un poco las notas, pero he cantado en Buenos Aires varios tangos, milongas y valses de mi autoria y llevándoles la melodia, la letra y los acordes la mayoria de los músicos peñeros me han acompañado:Claro, no son "grandes" composiciones musicales pero si tenés un tango Nuevo o propio, llevale las notas y las ejecutarán, lo mejor posible. No es excusa que no lo sepan. Esi si, hay guitarreros de oido, que tocan muy bien lo que conocen pero no leen música, a esos apenas podés pedirle que acompañen. http://www.youtube.com/watch?v=4iqWm71znUI

    Maria Susana Azzi27/09/2013 03:27:39

    ASTOR PIAZZOLLA
    El Nuevo Tango

    Fuera del tango, las dos grandes tradiciones musicales en las que se nutrió Piazzolla para la creación de su mundo sonoro como compositor fueron la música clásica contemporánea y el jazz. Llegó a tener un conocimiento formidable del repertorio clásico;Sabía 3.000 tangos de memoria. Su capital de trabajo estaba en su cabeza.... Escribió 3.500 obras, registradas en Francia. La SACEM lo considera uno de los compositores más prolíficos, en el mismo panteón junto a Mozart.

    Fue un trabajador incansable: compositor, arreglador, director, bandoneonista.

    En los años cuarenta y cincuenta estudió con detenimiento partituras clásicas como Las cuatro estaciones de Vivaldi, El amor por tres naranjas de Prokofiev, Primavera en los Apalaches de Copland y Scheherazade, de Rimsky-Korsakoff. En ese período le interesaba mucho Debussy. En 1964 señaló que sus compositores favoritos eran Bach, Brahms, Ravel, Stravinsky y Alban Berg,13 y en otras circunstancias añadía a su panteón de grandes figuras a Paul Hindemith. Bartók fue siempre uno de sus favoritos, en especial el Bartók de Mikrokosmos.14 También le atraían los músicos occidentales nacionalistas, como Copland, Gershwin y Villa-Lobos. No mostró mucho entusiasmo por la música dodecafónica o los compositores experimentales posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Respetaba a figuras como Pierre Boulez, Stockhausen, Luigi Nono o Iannis Xenakis, pero no lo inspiraban.

    En la década del cincuenta figuras como Stan Getz, Chet Baker, Gil Evans, Gerry Mulligan, Lennie Tristano y George Shearing, y grupos como el Modern Jazz Quartet, dejaron su huella en él y en su obra, en especial la obra para el Octeto que fue tal vez de todos sus conjuntos el más influido por el jazz. Más adelante, en los festivales de jazz de Europa, América del Norte y Japón se codeaba con la mayoría de los jazzmen de la época y era considerado por éstos miembro honorario de la tribu. Sin embargo, el jazz, como la música clásica, tenían sus límites. En agosto de 1966 fue a escuchar el cuarteto de free jazz de Steve Lacy (que tocaba en Buenos Aires) y abandonó el concierto desorientado, regresó a su casa para poner a Monteverdi y Vivaldi. Necesité volver a lo puro y cristalino, manifestó.

    Una magnífica ilustración en palabras proviene de una persona del público que escuchó uno de los conciertos de Piazzolla en Viena casi veinte años más tarde. Era la imagen de Piazzolla en el escenario que tantos vieron en acción:

    Se ha vuelto uno con su instrumento... Y sigue aferrado a él por los dos lados, como si tomara a un toro por los cuernos, se mete profundamente en la música, sacude uno y otro lado del bandoneón pese a sus protestas, lo desenvuelve abruptamente, lo empuja, lo presiona y lo oprime, se aferra a las teclas como un automovilista que toma una curva muy cerrada, deja que algunas notas resbalen por la canilla de su pierna mientras da vuelta diestramente la página con la mano izquierda, enseguida las recoge por abajo y las lleva consigo hasta arriba. Larga su aliento, suspira, susurra, llora y piensa junto con el bandoneón, descansa en sus melodías, se entrega a soñar con él, hace temblar el fueye marcando el compás sobre la madera negra, y de repente lo mira sorprendido desde arriba como si estuviera conteniendo entre sus manos un grito, una forma vital rugiente e irrefrenable... Baila con el instrumento, de pie y quieto se monta sobre él, y finalmente salta hacia el aire como un potrillo contento porque lo han dejado suelto en primavera. Triunfante, abre entero el bandoneón un metro por encima de su cabeza como si fuera un mago espectacular presentando su último truco, como un Laocoonte victorioso arrancándole otra derrota al dragón... Piazzolla no tiene en realidad ninguna alternativa. Piazzolla no tiene opción: su destino, lisa y llanamente, es tocar.

    El sonido Piazzolla
    Lalo Schrifin, amigo de Piazzolla de toda la vida, lo considera un músico universal, que necesitaba concentrarse en el lenguaje de Buenos Aires. Cuanto más local era, más universal se hacía... Era un compositor completo. No solamente el contenido era importante en él, [sino] la estructura y forma. Piazzolla creó un sentido propio del swing, un swing de cuatro compases basado en la unidad rítmica establecida en el bajo del piano por la mano izquierda, como lo describe Pablo Aslan, y que era contrarrestado mediante diversas figuras rítmicas fuera de tiempo, muchas de las cuales fueron creación de él. Es tan fuerte la impronta de Piazzolla en su música que se la reconoce al instante. Su estilo gravitó en una multitud de admiradores e imitadores. Sus características más sobresalientes son la forma en que fusionó procedimientos tomados de la música clásica (en especial de sus héroes, Stravinsky y Bartók) y del jazz norteamericano, en la música de tango que escribía y tocaba. A partir de estas influencias primordiales, y de la formación que recibió de Ginastera y Boulanger, destiló algo completamente único y diferente.

    No era sólo un compositor sino un ejecutante, dice Yo-Yo Ma, de manera que uno percibía esos dos aspectos suyos, lo cual es algo bastante maravilloso en el mundo actual.

    El compositor y pianista Gerardo Gandini afirma: Nadie ha tocado el bandoneón como Piazzolla, en la cuestión de la acentuación y del fraseo, pero sobre todo con un sonido percusivo que es muy extraño en el instrumento, y totalmente natural en él. El percusionista León Jacobson describe con más detalle de qué manera la habilidad de Piazzolla como ejecutante contribuía a su sonido, y destaca sobre todo su gran precisión como instrumentista:

    Astor tenía touch, tenía dicción con su instrumento, tenía staccato, tenía fuerza en cada nota que tocaba. A pesar de ser zurdo, su dominio era completo con las dos manos. Astor tenía mucha fuerza, sobre todo en la izquierda. Él tocaba todo bien acentuado, bien sincopado... como podía tocar un buen percusionista. Él tenía una forma percutiva de tocar, y no solamente cuando tocaba cosas rítmicas; toda nota era empujada... como golpeada, percusiva, aun en las cosas más lentas, cadenciosas.

    Más directamente lograba ciertos efectos percusivos gracias a los anillos que usaba en los dedos.
    Varios bandoneonistas anteriores a él, como Eduardo Arolas, Ciriaco Ortiz, Pedro Laurenz y Pedro Maffia, habían desarrollado considerablemente la técnica del instrumento, dejando atrás su manejo primitivo en los comienzos del tango, cuando la mano izquierda se limitaba a marcar el ritmo mediante la repetición de acordes fijos. Apoyándose en este legado, Piazzolla sacó a relucir todas las posibilidades del bandoneón como instrumento eminentemente polifónico agregándole sus propias y ricas armonías a menudo tomadas del jazz, y gran parte de esa riqueza obedecía a su dominio de la mano izquierda así como un fraseo absolutamente suyo. Tenía lo que sus adeptos llamaban polenta tanguera.

    Piazzolla creció junto con la ciudad en un momento en que ésta estaba creciendo y cambiando mucho. Para el compositor Francisco Kröpfl, su música es el logotipo de Buenos Aires en el sentido [en] que la de Gershwin es [el] de New York. Escuchar una partitura de Piazzolla a través de su bandoneón es tener una postal musical de Buenos Aires que pinta el paisaje sonoro de la ciudad de día y de noche. El sonido del bandoneón es singular e indispensable; es el sonido de la Argentina, el sonido Piazzolla. La pianista Mónica Cosachov señala que la música de Piazzolla es muy pasional, muy cambiante, con muchas partes muy sentimentales... [y] de repente toda la fuerza rítmica, todo el apabullamiento, todas las ráfagas del temperamento puestas, y de repente la melodía que a uno le conmovía el alma, que lo llevaba a otro lugar, a ciertos grises de Buenos Aires, al río. En su música todo se mezclaba. Según Alchourron, el sonido Piazzolla abarca "toda la gama del pathos, muy alegre, histriónico, sarcástico... dramático, sentimental, romántico, muy romántico. El gran bailarín de ballet Maximiliano Guerra afirma: La música de Piazzolla tiene las dos cosas: por un lado todo lo celestial y todo lo angelical, y por otro lado también tiene todo lo sensual, lo terrenal. El cable a tierra... El cuchillo, la pelea, la pasión, el sexo. Tiene todo... Es una magia.

    María Susana Azzi - Simon Collier, ASTOR PIAZZOLLA. SU VIDA Y SU MUSICA. CON PROLOGO DE YO-YO MA, Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 2002, 2012.

    1

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Recordar los datos en este equipo
    Proteccin de datos
google-site-verification: googled79617e5f852b5e6.html