• Pepito Avellaneda en Argentina Tango - Antropología del Tango de María Azzi

    Allá por 1991 y en Buenos Aires aparecía la primera edición del libro “Antropología del Tango” de María Susana Azzi.  Esta obra de la antropóloga argentina está  dividida  en dos  partes: El tango en Buenos AiresEl Tango en Olavarría.  A su vez “El tango en Buenos Aires” consta de las siguientes secciones: Prólogo a cargo de Víctor Sasson, El Baile, El Bandoneón, La Letra. Letristas. Poetas y cantores, La música, Los tangueros porteños. En la segunda, “Olavarría”,  hay un prólogo a cargo de Juan W. Wally, Entrevistas, Documentos y testimonios.  Queda una tercera parte para las reflexiones finales.

    Una medianoche, la del 3 de agosto de 1992, cuando quinientos años atrás estaba Cristobal Colón iniciando su viaje hacia América, camino de Huelva a Canarias, se encuentran en  Hippopotamus, local de la ciudad del tango, Buenos Aires, la autora, María Susana Azzi y el genial bailarín argentino Pepito Avellaneda, que tenía el DNI como José Domingo Monteleone. De esa noche y encuentro se derivó una entrevista que tiene publicada Ricardo García Blaya en Todo Tango

    Vamos a entresacar momentos de esa charla de la que nos llega sólo la voz del bailarín bonaerense… nos interesa especialmente su visión del tango entonces, con referencia a su avance como baile por Europa. Como sabía de qué hablaba, con cierta ironía supo describir y anticipar aún el proceso actual de las milongas por estas tierras españolas, europeas, los grandes festivales tango – turismo y todo esto…

    Entrevista  a Pepito Avellaneda por María Susana Azzi

    Imagen de Pepito Avellaneda, histórico bailarín argentino de tango Yo empecé a bailar a los doce años en unos Carnavales en Avellaneda. Mi nombre real es Monteleone, “Pepito Avellaneda” es un seudónimo. Soy descendiente de italiano y español. Iba a bailar en el Salón Duca, en el año 40, 45, 46. Empecé a bailar, me tiré a bailar. En el 45 di la primera exhibición: fue en el Teatro Roma de Avellaneda. Yo tenía quince años. Bailé con la hija de Royuelo, un kinesiólogo de Independiente. Inclusive nos vemos, ella se casó, tiene hijos. Soy muy amigo del marido, muy amigo. Ellos van a bailar a ‘Tanguería del 40’, en Lanús. Qué lindo ¿no? porque es un recuerdo de años, años.

    El baile para mí es todo, yo me alimento. Yo bailo y me alimento. Yo tenía muchos contratos, por ejemplo en las provincias: Salta, Córdoba, Tucumán. Y yo, aunque no me dieran nada, yo bailaba porque lo sentía. O sea que hacía lo que a mí me gustaba y me pagaban encima. Eso es hermoso. O sea que yo me alimento con el tango, me gusta dar clase. Me paso todo el día dando clase. En Europa me quieren mucho. Tal es así que recibo cartas, recibo invitaciones, es muy lindo.

    Yo soy pizzero. El oficio mío es pizzero. Pero, teníamos pizzería con papá, o sea que yo, me daba por la milonga. No, no, no...quería trabajar así. Sólo con el baile. ¿Cuando me iba a dormir? Yo en los Carnavales, pedían en los clubes pizza, yo llevaba pizza, me quedaba a bailar, al otro día ya, volvía a las seis de la mañana y ya empezaba a hacer pizza otra vez para el otro día. En la época de los Carnavales. O sea que no dormía. A veces papá me decía: ‘Andá a tirarte un rato que yo después te despierto’. Un viejo que fue un amigo, hermano, todo... yo me quedé sin vieja a los cinco años. O sea que él era todo para mí. Y lo perdí hace tres años.

    Claro, yo, soy de Avellaneda. Y los muchachos, yo tenía el nombre de ‘Los Porteñitos’, yo bailaba con el nombre de ‘Los Porteñitos’. Me decían ‘¿cómo, defendés la capital, si vos sos de la provincia?’. Entonces le digo al representante y me pone ‘Pepito de Avellaneda’. ‘Vas a Mataderos, a Flores, Pepito de Avellaneda, queda bien’. ‘No, le digo, Pepito Avellaneda’. Puede ser un apellido. Y ahí quedó hace muchos años. Creo que la asenté en el 57 ó 58.
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    Vídeo con clases de Pepito Avellaneda, recordado bailarín argentino de tango La milonga, para mí es mi vida. Otros lo hacen como comercio. Yo no, yo me alimento. Esa es la diferencia. Hay quienes aprenden para lucrar. Y otros que aprenden porque en realidad gusta bailar. Como estos chicos, estos chicos -Diego y Natalia- son muy trabajadores, yo les di muchas clases, pero son muy atentos. Y les gusta interiormente el tango. Lo sienten, lo sienten, y Diego me mira desde los pies a la cabeza. Todos los movimientos, la colocación de pies. Y eso es muy importante. Es muy importante. Y hay otros chicos que ya te digo, lo aprenden para decir ‘viajo y gano dólares’, nada más. Pero hay muchos chicos que les gusta.
    …………………..

    Afuera, ellos escriben los pasos, lo anotan a su forma. Una figura, no sé cómo anotan, pero la anotan. Otros con jeroglíficos. Pasos, giros, crucigrama hacen. Pero ellos se entienden. Y otros escriben cómo comienza, cómo es el principio y cómo es el final. De cada figura.

    Yo antes cantaba con papá. Así, para nosotros. Muy lindo. Discépolo es para mí lo más grande que hay. Después hay otros, sin despreciar. Discépolo: lo escucho y me encanta, escucho las cosas que ha creado. Y me encanta. Es un poeta. Los tangos inclusive, muy bueno. Todos con sentimiento. Y me gusta Troilo. Para bailar tango orillero, así, D’Arienzo. Por el ritmo. Pero también me gusta deslizarme con Di Sarli. Pugliese. Son diferentes músicas. Bailar lento es muy difícil. Porque tenés que darle el motivo, las cadencias, las pausas. No bailar todo continuo, continuo que no es, mirás, mirás, pero no ves nada. O sea que no se transmite. En cambio cuando vos das una cadencia, suave, es poético el tango. Es poético.

    Con el baile quiero llegar a todos lados. Ya te digo, salgo de acá, de trabajar, y me voy al baile. El viernes me fui con una pareja de
    americanos, nos fuimos a Akarense. Ayer estuve en La Galería con unos alumnos que son de Barcelona. A ellos les gusta ver cómo baila el pueblo. Los negocios son, cuando al turista lo llevan a Casablanca, El Viejo Almacén, Michelangelo. Pero ellos van, ven y no ven nada. Porque ven una cosa que no es el verdadero tango. El verdadero tango lo ves en los salones. Como lo siente el pueblo. Y yo a todos los que vienen los llevo ahí.

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    El futuro del tango. Invadió el mundo, se puede decir. El tango invadió el mundo. Ahora la gente en cualquier lado baila el tango. Tanto en Estados Unidos, Centro América, Europa. Todo con tango. Y enseñan a bailar el tango, así que el tango no se puede perder nunca.

    En Alemania hay cantidades de escuelas de enseñanza de tango. En Hamburgo también, en Stuttgart, también. Te nombro los lugares a los que yo he ido. Holanda. Amsterdam, Maastrich, Rotterdam, y otras ciudades hay cantidades enormes de lugares donde se baila tango y se enseña. Hablemos de Suiza, en Basel (Basilea), que yo voy siempre. Que yo les enseñé en Buenos Aires que no sabían nada. Y pusieron una escuela. En Basel, y les va muy bien. Eso es increíble. Cecilia y Romeo son los de Basel. Estando yo en Basel, vinieron de Zurich profesores, o sea que yo daba clase a profesores.

    Es increíble. En todos los lugares del mundo. En París. Ahora tengo que ir en Francia, también a bailar tango y enseñar. Yo a veces me
    río, porque toda la vida estuve peleando yo por el tango. Y recién a los 56 años empecé a ir a Europa. Es increíble. Estuve en Canadá, seis meses con Copes. Haciendo espectáculos y enseñando. Son fríos. Porque es la parte inglesa. Es Toronto. Pero, se adaptaron al tango nuestro. O sea que si es en Canadá pero del otro lado, que es más bien para Francia, ahí gusta muchísimo el tango. Ahí ya tienen lugares para bailar. Tienen lugares para enseñar.

    Montréal. Ahí, venían de allá profesores, Lili Palmer, que fue la mujer de Thompson. Lili Palmervenía a estudiar conmigo en Toronto. Es increíble. Les encanta el tango, les encanta, por eso te digo que es mundial. Ahora me hicieron una propuesta para ir a Rusia. Yo jamás conocí Rusia. Y viene a ser para diciembre o para enero. Inclusive me mandaron a hacer un video. Y quieren llevarme porque quieren un milonguero. No sé a dónde voy. Tendrían que decirme. Me dijeron Rusia.

    Hoy casualmente hice un video, porque me lo pidió Casablanca, Claudia y Paola. Entonces ellos van y necesitan un milonguero. Entonces me dijeron a mí. Ya a Copes ya le dije. Le dije de París. Le dije de Bruselas, pero como esto es sólo hablar, lo otro ya es seguro porque me mandaron el billete.

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    Ayer estuve en La Galería, me fui a casa, eran las ocho de la mañana, me tomé unos mates, con unas ricas facturas, me puse a mirar un poco de televisión y después me fui a dar clase a las once. Después a la una estaban los americanos. Entonces ya no podés dormir.

    Después tenía a los españoles, a los de Barcelona. Gente nueva, le tuve que enseñar a Roxana y Carlos Morel. O sea que tuve todo el día hoy. Y ya vine acá. Ahora llego a casa, y me voy a dormir. Yo creo que apenas ponga la cabeza en la almohada no veo más nada. Pero qué alegría de este libro ‘Antropología del Tango’. Mañana me levanto y lo leo. Espero que nos volvamos a ver. Tomaremos un cafecito como hoy.

    María Susana Azzi, escritora y antropóloga argentina, durante la presentación de uno de sus libros© María Susana Azzi

    Y desde España agrego… nos queda otro encuentro para hablar con la autora sobre “Antropología del Tango”, el porqué de esa división Buenos Aires – Olavarría y tantas cosas más… la existencia del libro nos permitió recorrer la manera de pensar y vivir de este muchacho de Avellaneda que se piantó en 1996. Tal vez creía que había bailado suficiente…

     

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo contando la historia de esa magia, el tango argentino, que se baila por el mundo
     

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