• ¡Mozo! Sirva una copa y marche un tango argentino

    …y pídase algo el que quiera tomar…  tabernero que idiotizas con tu brebaje de fuego… y a esta negra poción de café… mi aliento empaña el vidrio azul del viejo bar… gira la chuchara y mientras gira…sobre tus mesas que nunca preguntan…mi penúltimo whisky quedará sin beber… tomo y obligo, mándese un trago…. ¡Mozoooo! Me pone en la vitrola ese de “mi copa bohemia de rubia champaña”.

    Y el bar está sumido en un sinfín de chamuyos, encuentros, los que dan cátedra de birome, el quinielero con sus apuntes cifrados y listos para comérselos, más allá la muchachada universitaria bullanguera con otros apuntes… yendo y viniendo, el mozo, que los gayegos llaman camarero… porque el mozo es el que atiende la cuadra de los yobacas alazanes o del pelo que sea, y cuando se van a otra parte, están a cinco o seis calles.

     

    El diligente mozo de bares y cafés de Buenos Aires, Argentina, que no toman nota de los pedidosEse mozo del café porteño y de las grandes ciudades argentinas, maneja la bandeja con un arte irrepetible, escucha que le piden, marcha al mostrador, pasa el pedido… sin anotar nada, todo con la sabiola bien entrenada que tiene. Cuando  vuelven los amigos españoles de Buenos Aires y de visitar otros lugares de Argentina, siempre con asombros comentan sobre  dos personajes únicos, nuestros… el taxista y el mozo. De este último siempre destacan el que levante los pedidos sin lápiz y papel…

    Será por eso que años atrás se hizo toda una investigación que concluyó en que utilizan una técnica mixta inédita en el campo de los estudios de la memoria: empiezan por combinar el reconocimiento de algún rasgo característico del cliente como puede ser la cara, la ropa, hombre o mujer. Junto determina la ubicación de la mesa. Eso lo notaron y decidieron profundizar especialistas argentinos como Facundo Manes, director de INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y Tristán Bekinschtein, neurobiólogo de INECO y de la Universidad de Cambridge.

    La técnica fue visitar locales como el Bar Británico, Café Tortoni, la Confitería La Ideal, y otros importantes bares porteños. Y les hacían trampas a los mozos, a estos camareros argentinos. La metodología era ir en equipos de ocho personas, sentarse y hacer el pedido. Cuando el mozo no los veía, los ocho se cambiaban de lugar. El mozo volvía con las bebidas y notaba un cambio. Los investigadores medían si los mozos cometían errores al servir el pedido a cada comensal. Si la estrategia del mozo fuera sólo a través del recuerdo de caras y qué había pedido cada una, entonces no tendrían problemas al servir el pedido de cada comensal. Si, por el contrario, la estrategia consistía en asociar el lugar en el que estaban sentados con el pedido, entonces hubieran servido los pedidos en la ubicación correcta, pero a la persona equivocada, pues ahora se habían reubicado todos.

    Clásico local de Buenos Aires, Argentina, el Bar Británico de Brasil y Caseros, barrio de San TelmoLas secuencias de los errores determinó esta técnica mixta, que hace que los mozos tengan una memoria operativa mucho más desarrollada que la común. El seguimiento se hizo con nueve mozos argentinos con una experiencia de entre 9 y 17 años en la profesión. En una primera ronda de pedidos de todos ellos sólo uno se equivocó. En cambio, apenas uno de los voluntarios no profesionales consiguió entregar la orden de manera correcta. En el informe final, los investigadores bautizaron esta técnica como "método Tortoni" en honor al mítico bar de la Avenida de Mayo que participó en la investigación.

    Comentaron los dueños de cafés que era casi una vergüenza para un mozo tener que apuntar el pedido. Y Facundo Manes, uno de los investigadores que es también el presidente del grupo de investigación en Neurología Cognitiva de la Federación Mundial de Neurología, comentó que  "Uno de los méritos de esta demostración es que se hizo en el propio lugar de trabajo: no en un laboratorio, y por eso los mozos no sabían que les estaban sirviendo cafés, cortados y gaseosas a un grupo de neurocirujanos". El estudio, publicado en la revista "Behavioural Neurology", "es útil para conocer las estrategias del conocimiento y la memoria. Y podría servir en rehabilitación".

    A ver che mocito, tráeme cigarros y ensillá esta copa de caña otra vez… que el chochamu de Los Quirquinchos, Alfredo Belusi, allá por Junín, en la
    provincia de Buenos Aires, te canta “De puro curda” en un bar de mi flor…

    De puro curda
    Tango argentino
    Letra: Abel Aznar
    Música: Carlos Olmedo 

     
    ¡Che, mozo! Sirva un trago más de caña
    Yo tomo sin motivo y sin razón,
    No lo hago por amor que es vieja maña
    Tampoco pa´ engañar al corazón.
    No tengo un mal recuerdo que me aturda
    No tengo que olvidar una traición,
    Yo tomo porque sí... ¡De puro curda!
    Pa´ mí es siempre buena la ocasión.
     
    Y a mí qué me importa, que diga la gente
    Que paso la vida sobre un mostrador,
    Por eso no dejo de ser bien decente
    No pierdo mi hombría, ni enturbio mi honor.
    ¡Me gusta... y por eso, le pego al escabio!
    A nadie provoco, ni obligo jamás,
    Y al fin, si tomando yo me hago algún daño
    Lo hago conmigo... ¡De curda nomás!
     
    Si un hombre pa´ tomar un trago ´e caña
    Precisa la traición de una mujer,
    No es hombre, no se cura, no se engaña...
    ¡Es maula p´al sufrir y p´al perder!
    Yo tengo bien templado el de la zurda
    No tomo pa´ aguantar un tropezón,
    Yo tomo porque sí... ¡De puro curda!
    Pa´ mí es siempre buena la ocasión.

    Eduardo Aldiser
    Argentina Tango  - Radio AldiserArgentina Mundo  - Argentina Folklore

     

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    Lista de comentarios

    Julian Paz11/07/2016 16:59:40

    Eduardo,como siempre tus notas traen recuerdos. Los mios son a dos puntas: Rosario y Buenos Aires. La familia se mudó BA allá por 1956, y recalamos en un departamentito en Belgrano y Paseo Colón, por eso te comenté alguna vez que conocí muchos boliches que eran desconocidos y luego se hicieron famosos como el Británico, la taberna rusa Volga (luego el Viejo Almacén), las tres cervecerías alemanas de la calle Chile entre Defensa y Paseo Colón, el viejo Erico de EE.UU. y Paseo Colón donde se olía la cerveza que se había derramado y penetrado en la madera, el Pepe Arias de Balcarce y Venezuela. Al Británico yo le agregaría la calle Defensa, ya que fue en su extensión, ubicación de bares y restaurantes que hicieron historia y lamentablemente muchos desaparecidos. Persevere maestro que la finalidad lo justifica. Un abrazo en la nube.

    TINO DIEZ29/09/2015 21:49:46

    Eduardo: Tal vez el más famoso es El Africano del Chon Pereyra. que trajinó tantos años entre curdas y otras yerbas en los salones rosarinos.

    cesar j. tamborini duca14/12/2013 15:25:43

    Ese "A NADIE PROVOCO NI OBLIGO JAMÁS" o ese otro "TOMO Y OBLIGO, MÁNDESE UN TRAGO" ese "obligo" tiene un significado muy especial entre los asiduos al "estaño" y bebedores consuetudinarios: está invitando al compañero de copas a beber lo mismo que él, a lo que no se puede negar, es una "obligación". Hacía mucho que no escuchaba a Alfredo Belusi, creo que de la época que cantaba con José Basso. Fantástica interpretación.

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