• Argentina Tango - Los cantores de orquestas por Tino Díez

    La década del 50 en Argentina tuvo como protagonista en el tango a la orquesta de Héctor Varela y sus cantores Argentino Ledesma y Rodolfo Lesica. La elección de cantores de esta orquesta era casi siempre decidida por el propio Varela. A Lesica lo encontró como tachero (taxista), más tarde contrató a los ganadores anuales de los concursos de Radiofilm y Cantando, Ernesto Herrera y Fontán Reyes; a Fernando Soler, lo escuchó en la audición televisiva “Feliz domingo”, de Canal 9 de Buenos Aires y a otros los probó por recomendación de amigos del ambiente, como el Pato Fillol, que le presentó a Diego Solís.

    …otro buen cantor ocupa su lugar. 

    Volviendo a la orquesta de Varela, sus actuaciones eran monumentales y con un seguimiento muy importante, sea cual fuere el lugar donde actuaba, ya sea Buenos Aires o el interior. Pero en buena medida Ledesma tenía una influencia superlativa, por su manera distinta de cantar, lo melodioso de su voz y la potencia de sus interpretaciones, que aunque le molestaba un poco a Varela, toleraba, porque llovían los contratos para la orquesta.


    Tal era el predicamento del santiagueño en el tango argentino, que cuando le comunicó a Héctor Varela la no renovación del contrato, seis meses después, el representante del cantor, Mario Battistela,  aun sin tener integrada la orquesta que lo acompañaría y que luego dirigió Jorge Dragone, anunció que tenía precontrato para más de un medio centenar de actuaciones
     
    El letrista Raúl Hormaza escuchó y recomendó a los maestros Francini y Pontier, al uruguayo Julio Sosa. Osvaldo Pugliese, solía recorrer locales tangueros para estar interiorizado de los nuevos valores, tanto en la capital como en sus giras por el interior.

    Aníbal Troilo tenía informantes oficiosos que le iban apuntando, los cantores que podrían incorporarse a su orquesta cuando se producían vacantes. Generalmente se ocupaba personalmente o a través de su secretario Aníbal Vitalí o Zita esposa de Pichuco.

    Con el apoyo del pianista iba delineando el futuro de la orquesta en base a los cantantes que iba recorriendo. Según varios de sus cantores, esa era una orquesta escuela donde el maestro director, aparente semi dormido sobre el fueye iba indicando imperceptiblemente, para el resto, los sostenidos, las inflexiones vocales, los silencios o aquel detalle que hacía de su orquesta inconfundiblemente única.

    Una anécdota. Cuando se dispuso convocar a Roberto “Cacho”Achával y una tarde lo llamó por teléfono, la señora del cantor,  la inefable Negra Juana Dodero, le informó a Pichuco que estaba durmiendo la siesta, que lo llamara más tarde.  Cuando Cacho se enteró, como mes de suponer, montó en cólera y no provocó la separación debido a que el Gordo Troilo, con esa bondad que sólo tienen los verdaderamente grandes, lo volvió a llamar para que fuera su cantor.

    Carlos Di Sarli confiaba en sus secretarios para encontrar nuevos valores, pero la selección la realizaba casi siempre en forma personal. Era enigmático, durante las pruebas y más allá de ellas, pero cuando decidía, se transformaba en un maestro, una guía, un padre para el cantor. Como la mayoría de sus colegas, tenían la costumbre de rebautizar a alguno de sus  vocalistas cuando éstos, ya habían adoptado otros seudónimos, con otras orquestas.

    Como en el caso de Mario Corrales que pasó a ser Pomar o Juan Carlos Morel (Washington Ale), y al que Di Sarli le auguró: "Pibe desde hoy usted será Alberto Podestá y de todos los que cantan con ese apellido será el único que lo hará durante más tiempo".

    A mediados de la década del cuarenta, hubo un director que pareció entender al encontrar en la preferencia del público y que convocaba directamente a los mejores vocalistas  para su orquesta. Francisco Rotundo, de él se trata, se dio el lujo de incorporar a las principales voces, no importaba donde estaban cantando ni con quien. Y lo concretó merced a ofrecerles a esos cantores, contratos suculentos y pagos mensuales inusuales.

    Así, pasaron por el conjunto, Carlos Roldán, Julio Sosa,  Jorge Durán, Enrique Campos, Alfredo del Río. Y hasta Floreal Ruiz, que se lucía en el esplendor de la orquesta de Troilo (Pichuco al no poder negarse ante el ofrecimiento de Rotundo, al que no podía empardar,  le habría dicho al “Tata”: “Decile si me puede contratar a mí”)

    Tino Díez, Ingeniero White, Provincia de Buenos Aires, Argentina
    Se consultó a:  “Los Grandes del Tango” varios fascículos - Todotango.com - hugonoeyconeltangoenlasvenas.blogspot.com
    Argentina al Mundo

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