• Julio Sosa, el Varón del Tango, gran figura en Argentina

    Aquí lo tenemos cantando Cambalache, de Enrique Santos Discépolo a este gran cantor rioplatense nacido en Las Piedras, Uruguay, el 2 de febrero de 1926 y muerto en accidente automovilístico en la ciudad que había conquistado, Buenos Aires y Argentina cuando nacía el 26 de noviembre de 1964.

    Fue uno de los directivos de la CBS Columbia el que lo bautizó “el Varón del Tango” en esos años cincuenta en los que este gran cantor uruguayo se convirtió en un acicate para el tango, que venía necesitando una figura singular que calara en las nuevas generaciones.

    Hijo de un peón de campo y una lavandera, en sus años mozos hizo un poco de todo… hasta se casó con diez y seis años, pero la cosa duró poco, del 42 al 44. Veintiañero debutó, tras participar en concursos de cantores en clubes uruguayos, en la  orquesta del director y compositor  Carlos Gilardoni.  Pero cumplió con su destino de uruguayo y cruzó el charco. Era 1949.

    Un par de décadas después recordaba en los famosos Sábados Circulares de Canal 13 a Pipo Mancera su llegada. En el puerto de Buenos Aires tomó un taxi. Tan bien lo chamuyó al taxista diciéndole que venía a triunfar, esto y lo otro, que el porteño le mostró la ciudad en una larga recorrida y lo dejó en una pensión de precio acomodado, sin cobrarle el viaje (la carrera que se dice en España). Ese día pidió que si lo estaba viendo llamara al Canal 13 que quería agradecerle aquel gesto… pero no apareció.

    Julio Sosa en la tapa de uno de sus LP más exitosos. Era uno de los artistas que más discos vendían en Argentina

    Cuando llevaba pocas semanas en la ciudad y en un hecho que demuestra lo lanzado que era Julio Sosa, quedó por teléfono con un personaje del mundo del tango al que no conocía. El otro le dijo que llevaría un traje de tal y tal color y lo esperaba en un céntrico y popular café porteño. Al entrar se dio cuenta que había decenas de hombres con trajes de las características apuntadas… se subió a una mesa y con su vozarrón y apostura proclamó: “Yo soy Julio Sosa, ¿Quién es el que me quiere conocer?

    Sosa ha cantado en tres orquestas. La primera fue la del violinista  Enrique Mario Francini y el bandoneonísta Armando Pontier (de 1949 a1953). De esa época son quince grabaciones suyas en la  RCA Victor. Pasa en el 53 a la orquesta de  Francisco Rotundo  que estaba descollando con cantores del nivel de Enrique Campos y Floreal Ruiz. Fueron casi dos años en los que grabó doce temas en el Sello Pampa. Algunos de ellos grandes creaciones como  Justo el 31 o Mala suerte. En 1954 fueron los animadores de los famosos bailes de carnaval de Newels Old Boys en el parque Independencia de Rosario.

    Ya del 55 al 60 vuelve con  Armando Pontier (1955-1960), separado éste de Francini. Y con él retorna a la Victor, para pasar ambos a la CBS. Deja mucha material grabado, una treintena de tangos.  Muchos han quedado con su sello como Araca París, Cambalache, Padrino pelao o Tengo miedo.

    Fotograma del ciclo de temas cantados por Julio Sosa en televisión. Detrás, con traje claro, Leopoldo Federico  al bandoneón dirigiendo la orquesta.

    En 1960 escribió su único libro, Dos horas antes del alba. Se separa de Pontier y comienza su etapa de solista con una orquesta dirigida por el bandoneonista Leopoldo Federico. De esa etapa es el programa de televisión del que rescatamos su interpretación de Cambalache. Popularizó además, con su recitado, el “Por qué canto así” de Celedonio Flores, con La Cumparsita de fondo (este tema tuvo poco antes su versión cantada por Edmundo Rivero).

    Si bien es cierto que venía esa madrugada del 26 de noviembre del 64 a mucha velocidad por la Avenida Figueroa Alcorta, con su flamante Auto Unión coupé deportivo (que se fabricaba en Santa Fe, Argentina), no es menos cierto, según nos cuenta Carlos del Mar, que el destino le había tendido una trampa. Un camión terminaba de descargar combustible en la Estación de Servicio de esa avenida y Mariscal  Castilla. Hizo una maniobra entrando de culata por la avenida. Cerrado el paso Julio Sosa dio un volantazo y se estrelló contra la base de cemento del semáforo. Murió esa misma mañana a 9.30 horas conmocionando a dos países que lo tenían como ídolo del tango, su cuna, Uruguay, y el país conquistado, Argentina.

    Estaba a sus treinta y ocho años en su gran momento. Prueba de cuánto significaba para Buenos Aires, a la que bien podía representar, como Gardel, por su porteñidad, es que trasladaron el velatorio del popular Salón Argentina al mítico Luna Park. Sus restos están ahora sepultados en el cementerio de Las Piedras, Canelones, Uruguay.

    Vení muchacho, prestale mucha atención a este Cambalache cantado con toda su polenta por Julio Sosa, el Varón del Tango.



    Cambalache
    (1935)
    Letra y música de Enrique Santos Discépolo

    Que el mundo fue y será
    una porquería, ya lo sé.
    En el quinientos seis
    y en el dos mil, también.
    Que siempre ha habido chorros,
    maquiavelos y estafaos,
    contentos y amargaos,
    barones y dublés.
    Pero que el siglo veinte
    es un despliegue
    de maldá insolente,
    ya no hay quien lo niegue.
    Vivimos revolcaos en un merengue
    y en el mismo lodo
    todos manoseados.
    Hoy resulta que es lo mismo
    ser derecho que traidor,
    ignorante, sabio o chorro,
    generoso o estafador...
    ¡Todo es igual!
    ¡Nada es mejor!
    Lo mismo un burro
    que un gran profesor.
    No hay aplazaos ni escalafón,
    los ignorantes nos han igualao.
    Si uno vive en la impostura
    y otro roba en su ambición,
    da lo mismo que sea cura,
    colchonero, Rey de Bastos,
    caradura o polizón.
    ¡Qué falta de respeto,
    qué atropello a la razón!
    Cualquiera es un señor,
    cualquiera es un ladrón...
    Mezclao con Stravisky
    va Don Bosco y La Mignon,
    Don Chicho y Napoleón,
    Carnera y San Martín...
    Igual que en la vidriera
    irrespetuosa
    de los cambalaches
    se ha mezclao la vida,
    y herida por un sable sin remache
    ves llorar la Biblia
    junto a un calefón.
    Siglo veinte, cambalache
    problemático y febril...
    El que no llora no mama
    y el que no afana es un gil.
    ¡Dale, nomás...!
    ¡Dale, que va...!
    ¡Que allá en el Horno
    nos vamo’a encontrar...!
    No pienses más; sentate a un lao,
    que ha nadie importa si naciste honrao...
    Es lo mismo el que labura
    noche y día como un buey,
    que el que vive de los otros,
    que el que mata, que el que cura,
    o está fuera de la ley...

    Eduardo Aldiser         
    Argentina al Mundo  con los grandes del tango rioplatense, argentinos y uruguayos, uruguayos y argentinos

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    Lista de comentarios

    Perla Azcoitia11/08/2017 18:46:15

    Eduardo, te felicito por este recuerdo y homenaje al "varón del Tango", Julio Sosa.
    Fue, es y será uno se los mejores intérpretes dse la canción ciudadana.
    Te felicito!!!!

    cesar tamborini11/08/2013 23:19:52

    ¡El Varón del Tango! Llegué de La Pampa (donde conocía el folklore y un poco, muy poco, de tango) a Buenos Aires en 1960, y fue entonces, de la voz y figura de Julio Sosa viendolo en la televisión, cuando quedé prendado del tango; él fue el que me lo dió a conocer cuando a mi edad la mayoría de los muchachos optaban por otra música, generalmente foránea. Sobre Cambalache circuló hace poco una historia referida al papel de la Biblia y el calefón; a mí me parece apócrifa, muy ingenioso el autor pero creo que hubiera tenido más éxito mencionando su autoría y declarándola un cuento. Creo yo que Discépolo era muy directo en sus apreciaciones y lo que él apreció fue claramente que en un "cambalache" encontrás la Biblia, un calefón, un farol viejo, un incunable, un sable, etc.

    Carlos Trotta Costantino09/08/2013 21:39:08

    Eduardo, hoy 9 de agosto de 2013, he vuelto a ver y a escuchar al recordado e inigualable Julio Sosa, y ¡ME HE VUELTO A EMOCIONAR...1
    Y también he laido lo que he escrito hace ya dos años... me reitero en su totalidad.
    ¡Gracias Eduardo¿
    Un abrazo.
    Galapagar, Madrid, España

    Carlos Trotta Costantino05/05/2011 20:42:13

    Cambalache; Confesión; Rencor, Mi noche triste: Qué me van hablar de amor: Mano a mano;Tengo miedo; Madame Ivone; María; El Firulete...
    ¡Gracias Eduardo!¡Muchas Gracias!
    Tú sabes que no soy amante del tango, pero Julio Sosa me colma de satisfacción.
    Me he deleitado con los temas que he nombrado, en ellos he revivido los años en que me fascinaba escucharle y verlo en la tele, he vuelto a apreciar sus dotes de gran cantante como así también la de la interpretación, y he descubierto los registros que alcanzaba, sobre todo en Madame Ivon y en María... Inigualable...
    He pasado momentos muy felices y te confieso que me han saltado las lágrimas...
    Un gran abrazo y otra vez GRACIAS..
    Carlos Trotta
    Glapagar 05-05-11

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