• Enrique Santos Discépolo en Argentina Tango / España - Revista Rosas de Otoño

    La historia tiene dos partes. La primera: años atrás asistí en el Círculo de Bellas Artes de Madrid a una conferencia que daban de manera conjunta, psicólogos argentinos. Versaba sobre Discépolo y se hablaba de su filosofía tanguera. Al terminar la ronda de exposiciones vino otra de ruegos y preguntas, que se dice en España. Allí he expuesto que para mí, más que de la filosofía discepoliana, habría que hablar de psicología... que Discepolín analizaba a los demás de la misma manera que lo hacía con él mismo.

    La segunda se remonta al número 147, mediados de octubre 2012, de la revista Rosas de Otoño que edita en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Juanjo Minatel. Allí una nota se refería a un programa televisivo donde trataban las causas de la muerte del autor de "Cafetín de Buenos Aires" desde un punto de vista médico... le comenté a Juanjo una serie de cosas y me pidió si las podía redondear en una nota, que es lo que sigue y fue publicado en el número siguiente del 23 de octubre...


    Ecos de un Documental. Enrique Santos Discépolo

    Por Eduardo Aldiser

    Logo de la revista de tango "Rosas de Otoño" publicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, por Juanjo Minatel)

     

    La publicación — en la edición anterior de Rosas de Otoño — del comentario referido al episodio del documental Historias Clínicas, donde se concluye en que el gran Discépolo murió de tristeza, este prestigioso periodista argentino radicado en España, nos hace llegar su valioso punto de vista en el que comienza diciendo...

    "Creo que Discépolo tenía una gran depresión desde hacía añares. Alguien conocedor de la noche porteña me contaba, cuando hacíamos el programa de radio en Rosario, allá por los `60 y `70, una anécdota de este vate porteño. Parece que en un oportunidad quedó el flaco con una noviecita para tirarse al Río de la Plata los dos por la noche, que resultó muy lluviosa por cierto y, como generalmente pasa con las mujeres, ésta llegó tarde. Él estaba empapado en medio del chaparrón, total qué importaba... Si pensaba mojarse más. Ella llegó con impermeable, botas de lluvia, paraguas, guantes... “No piba, que te vas a tirar si vos querés mucho la vida" , le dijo él, y se fueron quien sabe a donde, dejando el suicidio para otro día...

    Discépolo tuvo varios momentos duros con actitudes parecidas. No sé si lo hicieron en el programa de televisión, pero el análisis debe comenzar cuando a sus diez u once años se queda huérfano. Sus padres murieron con poca diferencia de tiempo y bastante jóvenes aún. Lo lleva a vivir a su departamento Armando Discépolo, que tenía unos cuantos años más y ya comenzaba a ser un dramaturgo de éxito. Fue como su padre y madre. Y allí mamó el teatro... que al final, como Linning y muchos otros, termina trasladando a sus letras de tango con los tres actos bien marcados.

    Lo complicado para Discepolín fue que nunca aceptó su cuerpo, se creía muy feo, anormal. Era un alma torturada. Y mira que, no creas... tenía su arrastre. Se dice que las namis, cuanto más feo, más atractivo. Carrillón de la Merced lo escriben él y Alfredo Le Pera (creo que es la primera incursión del italobrasileñoporteño en estas lides, porque venía del teatro y el periodismo) cuando, siguiendo la estela de dos actrices, estaban en Santiago de Chile donde ellas actuaban en medio de una gira. El hotel estaba cerca de la Iglesia de la Merced, cuyas campanadas escuchaban... Y así son los creativos, otro a lo mejor hasta se tapaba los oídos. Ellos se despachan un gran tango con música del flaco que lo hizo todo... Actor, director y autor de teatro, músico, letrista, director y hasta aparece cantando en algún lugar, periodista y creador o realizador del Mordisquito, al que llegó después de ir a cantarle las cuarenta, con el naipe de la vida, a Perón... Y el quetejedi lo sedujo, cosa que no consiguió ningún político conmigo... ¡Hasta ahora!

    Detrás de sus letras muchas veces ocurrió lo de Chile. Una pebeta muy cercana pero intocable por ser hija de quien era, además de la gran diferencia de edad, lo acosa. Posiblemente viera en él la figura paterna buscada. Y aquí también, para disuadirla no tuvo mejor idea que decirle... "Si yo tuviera un corazón / el corazón que di / si yo pudiera como ayer / amar sin presentir..." Cosas de los genios, hacen arte con los jirones de sus vidas, sacan de esas almas atormentadas argamasa como decir " Sin palabras esta música va a herirte / donde quiera que la escuche tu traición / la noche más absurda, el día más triste" .

    ¡Ayyy! Si Freud hubiera conocido a Discépolo, llenaba tres libros con este narigón porteño. A Goethe lo analizó a partir de unos recuerdos de sueños que éste dejó escritos. Y por allí van los tiros... Discépolo es para analizarlo desde el psicoanálisis y la psiquiatría. Creo que el mismo tenía mucha lectura freudiana en la mochila y que es un error llamarle el filósofo del tango, era más bien el psicólogo que, a su vez, se tenía a sí mismo como paciente.

    No hace filosofía... Le pone los rayos X a las almas... Y las ve transparentes... Cuántas veces creo ser ese " chiquilín que te miraba de afuera /como esas cosas que nunca se alcanzan" . Cuantas veces me digo que ni su vida o la de un Borges, por ejemplo, me hubieran gustado vivir. Y sin embargo, sin sus fábricas interiores de grandes conflictos, de tremendos complejos... A Borges le molestaba que sus pies fueran tan pequeños, poco zapato para tanto cuerpo... sin todo eso que los hacía retorcerse, no hubieran creado seres, imágenes, momentos únicos, mágicos, inolvidables...

    Flaco de la cara difícil y la onda carga, si ya te lo dijo Manzi..." conozco de tu largo aburrimiento / y comprendo lo que cuesta ser feliz / y al son de cada tango te presiento / con tu talento enorme y tu nariz" Mejor, que lo cante Héctor Pacheco con la elegancia hecha orquesta de tango, Osvaldo Fresedo, desde aquella Buenos Aires querida y lejana..."


    Discepolín

    Tango (1951)
    Letra: Homero Manzi
    Música: Aníbal Troilo

    (Versión editada en Hermano Tango de Rosario)

    Sobre el mármol
    helado, migas de
    medialuna,
    y una mujer absurda
    que come en un
    rincón...
    Tu musa está
    sangrando y ella se
    desayuna...
    El alba no perdona
    ni tiene corazón.
    Al fin, ¿quién es
    culpable de la vida
    grotesca y del alma
    manchada con sangre
    de carmín?
    Mejor es que salgamos
    antes de que amanezca,
    antes de que lloremos,
    ¡viejo Discepolín!...
    Conozco de tu largo
    aburrimiento
    y comprendo lo que
    cuesta ser feliz,
    y al son de cada tango
    te presiento
    con tu talento enorme
    y tu nariz;
    con tu lágrima
    amarga y escondida,
    con tu careta pálida
    de clown,
    y con esa sonrisa
    entristecida
    que florece en verso
    y en canción.
    La gente se te arrima
    con su montón de
    penas y tú las acaricias
    casi con un temblor...
    Te duele como propia
    la cicatriz ajena:
    aquél no tuvo suerte
    y ésta no tuvo amor.
    La pista se ha poblado
    al ruido de la orquesta
    se abrazan bajo el foco
    muñecos de aserrín...
    ¿No ves que están
    bailando?
    ¿No ves que están
    de fiesta?
    Vamos, que todo
    duele, viejo
    Discepolín...

    Argentina Mundo con los grandes creadores del tango argentino

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    Lista de comentarios

    EDUARDO DARRIERLOLO26/11/2015 22:33:10

    LO QUE MAS QUIERO RESALTAR DE ESTAS LETRAS, ES DE UN SER QUE EN SU INTERIOR DEMUESTRA UNA VIDA ANALIZANDO DONDE TAL VEZ, PADECIO MUCHO SUFRIMIENTO.NO OBSTANTE,ANALIZANDO MAS EN DETALLE EL CONTENIDODE CADA FRASE SE PENETRA EN SU SER




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