• Argentina Tanco con el escritor y lexicógrafo colombiano Ramiro Montoya

    Nos conocimos con Ramiro Montoya hacia el 2009 cuando él dirigía Raíz Colombia para una editorial española que publicaba, simultáneamente, otra Raíz dedicada a Argentina, que dirigí por varios años. En nuestros momentos de bajar al bar, siguiendo la costumbre española, en el madrileño barrio de Argüelles, el tango predominaba como tema de conversación que fue despertando intereses comunes y dando origen a una amistad intelectual, llena de emociones latinoamericanas. Hasta publicamos una nota combinada sobre el parlache colombiano y el lunfardo porteño. Y ahora ¿de qué podríamos hablar?

    Ramiro, primero te pido te presentes a ti mismo, un poco a la manera de D´Arienzo…

    Me gusta ser admitido como un hombre de letras, extraviado en otras actividades, abogado por formación y editor por oficio. He tomado la lexicografía como una agradable manera de aproximarme  a la creativa inteligencia del pueblo que es el gran innovador del idioma. He publicado ”Madrileño Urgente para Colombianos”, “El parlache, jerga de marginados” y “Diccionario Comentado del Español Actual en Colombia”.

    Mis trabajos de narrativa están recogidos en una selección crítica que publicó la editorial Universidad de Antioquia, en 2008, “A este lado del mundo”. Me crié en Medellín. Viví la mayor parte de mi vida en Bogotá y he escogido a Madrid como un observatorio en el cual puedo desarrollar las actividades que me gustan: leer y escribir.

    En medio de esas muchos cosas que has hecho o te has titulado o escrito… ¿desde cuándo y cómo el tango te fue ganando?

    En mi ensayo “Por qué Medellín y el tango” sostengo la tesis de que la llegada de la música porteña y en general de la música sureña a Medellín y al occidente colombiano, tiene un sustrato tecnológico que cabe resaltar: Después de la primera guerra mundial llegaron a aquel mundo rural, que escasamente conocía la luz eléctrica, las primeras vitrolas RCA Victor, a las cuales había que darles cuerda para que el disco sonara. Pero... los  pocos discos que se conseguían eran prensados en La Habana con música caribe o los prensados en Buenos Aires con música del sur. El alma nostálgica, de acentos andinos, que llevaban nuestros abuelos escogió los aires argentinos y chilenos, con los cuales se alimentó la vitrola. El cuento mío “Había una pesebrera” está dedica “a la vitrola”. Si pinchan en el título lo leen en Google.

    La música que de niños escuchamos será la que nos acompañe siempre en momentos de amor y  desamor. El tango, la milonga, el vals criollo,  y los aires interioranos se quedaron en las fondas camineras de aquel mundo cafetero y luego en las cantinas de Medellín y los pueblos del departamento de Antioquia y del occidente colombiano.

    Medellín no se convirtió en la “Capital del tango” porque Carlos Gardel muriera allí en 1935, sino que él fue a visitarla porque su música tenía un puesto primordial en el gusto popular, desde veinte años antes. En ese ambiente de bohemia tanguera gastaron sus noches de adolescencia varias generaciones, entre ellas la mía, acechada además por los aires intelectuales y las  ilusiones políticas que trajo  segunda postguerra.

    Ramiro Montoya, escritor y lexicógrafo colombiano, en una visita a Londres (2011) junto a la estatua de Winston ChurchillSiempre recuerdo en mis programas de radio o comentarios escritos que Colombia es, seguramente, la otra gran plaza fuerte del tango, tras sus cunas porteña y montevideana…

    La radio que conquistó el espacio y los oídos de los colombianos, a partir de 1930, ha “molido” y sigue “moliendo” tangos para ser escuchados, para acompañar abundantes cantidades de cerveza  y aguardiente, para ser bailados en burdeles  y cabarets. Desde el campesino al obrero, del estudiante al burgués, desde las muchachas enamoradas a las abuelas nostálgicas.

    Desde esa plataforma se han  ido imponiendo los distintos estilos tangueros, los nombres de los compositores, de las orquestas, de sus directores, de sus cantantes (ellos y ellas). En su momento se complementó con las películas argentinas y, desde los años 30, con la visita de los más famosos conjuntos y de sus cantantes, que año por año siguen desfilando por Bogotá, Medellín y Cali. Ahora tiene presencia en la televisión.

    Las casa disqueras que en nuestro país son muy activas, los sellos internacionales  y los nacionales, tienen allí un mercado, asegurado por raíces muy profunda, con futuro asegurado.

    Precisamente  de sus tres grandes pilares, música, letra y danza, ¿Cuál te atrae más?

    Padezco de mal oído para el ritmo, soy negado por lo tanto para el baile de tango o cualquier otro género. En mi caso es la letra lo que me vincula al tango, con la suerte de que por ese camino encuentro los autores que han creado un universo de poesía, una descripción dramática de las situaciones del amor y el desamor y -si me apuras- una filosofía o manera de juzgar la experiencia de vivir como un desafío sin límites.

    Unas orquestas, unos cantores preferidos…  

    Sólo menciono a Troilo, entre ellos. De cantores, me quedo con la línea femenina: María de la Fuente, Nelly Omar, Ada Falcón, Mercedes Simone, Susana Rinaldi.

    Portada del Diccionario Comentado del Español actual en Colombia que incluye "El parlache, jerga de marginados" y "Madrileño urgente para colombianos" del escritor y lexicógrafo Ramiro MontoyaEn uno de tus libros has entrado a fondo en el análisis del parlache…

    El parlache, jerga de marginados” trae el vocabulario de las pandillas juveniles de Medellín y de otras ciudades. La Real Academia de la Lengua incluye en su Diccionario el término “Parlache como Jerga surgida y desarrollada en los sectores populares y marginados de Medellín, que se ha extendido en otros estratos sociales del país”.

    Efectivamente ese entorno de marginalidad ha creado un lenguaje orillero y cruel que se ha difundido con rapidez en el mundo de los violentos, violentados y carcelarios y que ha seguido su tránsito a otros sectores sociales. De él se está nutriendo, en buena parte, el argot de la juventud integrada a medios más formales, la que estudia y la que trabaja.

    Mi obra lo registra como una realidad de interés sociológico y lingüístico. De este libro existen ediciones en papel, de Visión Net Madrid 2005 y Ediciones Párrafo Bogotá 2006. También se encuentra en versión electrónica “El parlache, jerga de marginados” 

    ¿Es posible que, por el tango, te hayas fabricado una Buenos Aires edificada por los Homeros, Cadícamo, Troilo y compañía? Más Gardel, claro…

    Agrégale Borges, Sábato, Cortázar, Horacio Ferrer y Santos Discépolo, matízalo con el Café Tortoni y la Academia Nacional del Tango, que están en el mismo edificio de la popular Avenida de Mayo. Tienes entonces una imagen que me he creado, que corresponde más a la ficción que a la realidad, y que nunca he visto. La vida que me ha dado tantas cosas no me ha compensado hasta la fecha con mi devoción por las letras argentinas, su música porteña y también sus aires folklóricos. Busco compañía para ir y espero encontrarla.
     
    Solemos encontrarnos en presentaciones o actuaciones con el tango como eje conductor ¿Podría llegar a inspirarte como para escribir sobre este mundo musical que es Patrimonio Intangible de la Humanidad?

    Si editas lo que anteriormente te he contado, ya tendríamos el primer capítulo... Luego, como segundo capítulo te dejo este texto:

    “El sustrato tanguero en el habla de los colombianos” 

    No es muy abundante la Ramiro Montoya, escritor y lexicógrafo colombiano, estudioso del tango, en una visita a Londrespresencia de este léxico en nuestro lenguaje. Sin embargo las palabras y expresiones que han sido acogidas  tienen gran colorida y expresividad. Del lenguaje coloquial y del Parlache, Jerga de Marginados traemos las siguientes palabras de origen tanguero:

    Bacán y sus derivados bacanería y bacanísimo, bacanísima.
    Campanear y su derivado campanero.
    Cana y sus derivados encanar y encanado.
    Gambetear y gambeta (procedentes del fútbol) y utilizado con el símil de eludir “Gambeteabas la pobreza en un  cuartucho de arrabal”.
    Gil, con el significado de tonto.
    Malevo (aunque no se escuche “Malevaje” en nuestro lenguaje coloquial).
    Maula, con el significado de cobarde o de zángano.
    Pibe (aunque no se escucha piba, ni “pibón” con en España).
    Timba, con el significado de garito o juego, es voz escuchada entre gentes orilleras.
    Vieja, por supuesto, con el significado de “madre!, como en las letras del tango. Aunque es voz distorsionada por la costumbre colombiana de llamar “vieja” a cualquier mujer entre 12 y 90 años.

    “Como abrazado a un rencor”  de Podestá y Rossi.

    Este tango “Como abrazado a un rencor” de Podestá y Rossi describe la vida de los jóvenes marginales, siempre cercana con la muerte, que en la sociedad en formación de los barrios de Buenos Aires, llevaba a un entorno de violencia y mantenía al joven en niveles de peligro y difícil supervivencia. La letra del tango acude el lunfardo para narrar estas terribles escenas, origen de la leyenda de los guapos porteños.

    En las comunas de Medellín y  demás ciudades colombianas, 100 años después, se da la misma vida de marginalidad y la misma cercanía con la muerte. Pero el lenguaje es el Parlache, creado por estos marginados, y recogido en el libro de Ramiro Montoya, que estamos comentando.

    Aquí tienes a nuestros lectores… te dejo saludado  y les chamuyas lo que quieras, esperando que se repita otra día el encuentro para seguir hablando de tango y de nuestros países lejanos…

    Mira, como Ernesto Sábato ha muerto hace poco, dejemos un texto suyo como sello máximo de este y futuros encuentros...

    Cuando la dureza y el furor de Buenos Aires
    hacen sentir más la soledad
    busco un suburbio en el crepúsculo, y entonces,
    a través de un brumoso territorio de medio siglo
    enriquecido y devastado por el amor y el desengaño,
    miro hacia aquel niño que fui en otro tiempo.

    Melancólicamente me recuerdo
    sintiendo las primeras gotas de una lluvia
    en la tierra reseca de mis calles sobre los techos de zinc.
    "Que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva",
    hasta que los pájaros cantaban y corríamos descalzos,
    a largar los barquitos de papel.

    Tiempos de las cintas de Tom Mix y de las figuritas de colores,
    de Tesorieri, Mutis y Bidoglio,
    tiempo de las calesitas a caballo,
    de los manises calientes en las tardes invernales,
    de la locomotora chiquita y su silbato.

    Mundo que apenas entrevemos cuando estamos muy solos,
    en este caos del ruido y del cemento,
    ya sin lugar para los patios con glicinas y claveles,
    donde una chica casadera cantaba algo de un pañuelito blanco,
    mientras planchaba la ropa del hermano.

    Cuando la dureza y el furor de Buenos Aires
    hacen sentir más la soledad,
    salgo a caminar por esos barrios que tímidamente, con vergüenza,
    conservan algún minúsculo tesoro de un pasado menos duro,
    una maceta con malvones, alguna reja rezagada.

    Pero ya Boedo no es el que cantó De Caro,
    ni Chiclana la calle de Esthercita,
    ni Puente Alsina en la vieja barriada
    que vio nacer al poeta callejero.

    En vano buscaremos las muchachas
    en torno del gringo y su organito,
    ansiosamente mirando la cotorra,
    esperando de su pico la buenas suerte o el amor.

    Feliz de vos, Homero Manzi, que te fuiste a tiempo,
    cuando aún era posible escribir esas canciones de trenzas y almacenes,
    cuando todavía los espíritus no estaban resecados,
    por la ferocidad y la violencia.

    Ya no hay novias detrás de las persianas,
    esperando al gringo y su monito.
    Ya murió el último organito
    y el alma del suburbio se quedó sin voz.


    Eduardo Aldiser          
    Argentina al Mundo con los amigos de Argentina que vamos conociendo en nuestro camino por el mundo

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    Lista de comentarios

    adonais jaramillo18/10/2017 05:18:21

    Llego a esta pagina buscando datos sobre Ramiro Montoya que leí esta tarde en un magnífico ensayo sobre el poeta Oscar Hernández que un amigo me envió, y que hallazgo!, porque alrededor de su escrito, el tango que era un leitmotiv en la vida y obra del poeta recién fallecido, también en este reportaje Ramiro Montoya hace gala de sus vastos conocimientos sobre el tema, testigo que fue de esa bohemia en la Medellín de "Aire de Tango", donde se escuchaba el bandoneón de la nostalgia "Al Final de la Calle"

    Jenaro Briñon Vélez13/10/2011 23:09:40

    Soy nuevo en tango, pues hace solo 7 años una amiga me regaló un CD con 22 tangos interpretados por Roberto "El Polaco" Goyeneche y después de escucharlo, me picó el virus y no he podido recuperarme todavía.
    Muy bueno el artículo de Ramiro Montoya, a quien no conozco personalmente, pero que tiene razón en cuanto al tiempo que hace que se está escuchando Tango en Medellín. Es bueno anotar que los primeros discos prensados en Buenos Aires con algún tema popular colombiano, venían por el lado B con un tango, con lo que la difusión del género estaba asegurada. El Doctor Jaime Jaramillo Panesso hace un análisis muy interesante acerca de este tema, sustentando el hecho de que en Medellín amamos el tango desde hace un buen rato y no despuès de la muerte del Zorzal Criollo.
    Es muy interesante ver como llegan adeptos al tango por caminos tan disimiles: Por las letras, por la música y el ritmo, por la danza, por las artes plásticas, etc. pero de todas maneras el tango entra por los sentidos y al final se instala en el corazón!!.
    Actualmente promuevo una tertulia de tango en Medellín, mensualmente, con el fin de reunir un grupo de amigos en torno a la música del Río de la Plata y generar espacios de encuentro para disfrutarla. Un abrazo tanguero de otro español en tierras Colombianas!!!
    Jenaro Briñon Vélez

    Mauricio Calderón Ortiz15/05/2011 16:19:50

    El tango y dos recuerdos de mi infancia - Vuestro diálogo sobre el tango y Colombia, y sobre nuestro lenguaje, me ha traído a la memoria el recuerdo de mi madre, a quién de niño vi bailar un tango en dos ocasiones.
    Hoy encuentro que, para describir esos dos recuerdos, tengo que echar mano de una secuencia de los coloquialismos bogotanos con los que me inicié, como bogotano de origen que soy, en nuestro hermoso lenguaje.
    La primera vez – yo tendría a la postre unos 4 años - fue en uno de los tradicionales paseos que congregaban a amigos y familiares, acudiendo a una cita de domingo al mediodía en algún potrero en “el norte” de la sabana que rodea la ciudad de Bogotá - un buen “paseo de olla”. El baile mágico, entonces y ahora, por ser, que yo recuerde, aquel en el cual veía danzar efusivamente a mi madre por primera vez, ocurrió en el “ratico” delicioso que seguía después de haber consumido un buen “piquete” (una colección de viandas autóctonas fabulosas, preparadas con tradición, arte y cariño por las mujeres colombianas - ya habrá que escribir más en su momento sobre la tradición del “piquete” en Colombia). En el ratico, decía, en el cual después del piquete se disfrutaba de algún licor autóctono (léase “aguardiente y pola” - cerveza)y del genio musical de algunos de los participantes en el paseo, así como de bambucos, pasillos, rancheras y tangos reproducidos en la “grabadora con casetera”; esta última “comprada en sanandresito” o “traída de Miami”.
    El segundo tango materno, fue bailado al lado de una piscina en la “finca de veraneo” de propiedad de una de las hermanas de mi madre. En Colombia, nuestros “veraneos” poco tienen que ver con la estación de verano, puesto que allí, por estar localizados en la región ecuatorial, no hay estacionalidad, sino que las temperaturas son relativamente estables todo el año, y determinadas por la altura sobre el nivel del mar. Total, que a mediados del año calendario, coincidiendo con las vacaciones escolares, y al final de año, con la temporada de navidad, nos íbamos de “veraneo a tierra caliente” - expresión usada por los bogotanos para describir el viaje familiar de vacaciones a un sitio de clima cálido.
    Volviendo al tango, recuerdo que a mi madre, acompañada de mi tío, le hicieron corrillo y le celebraron mucho su destreza para este baile, y comprendí que, según mi tío, “bailar bien el tango es muy difícil”.
    Aunque me esfuerzo, no recuerdo cuales fueron exactamente los tangos al ritmo de los cuales mi madre demostró su talento. Entiendo que, seguramente sí, estos recuerdos que hoy rememoro tendrán mucho que ver con el hecho de que me gusta el tango, escuchado, bailado, cantado – de algunos me he aprendido la letra y los interpreto ocasionalmente. Hoy, me ha vuelto, después de mucho tiempo, el recuerdo de mi madre bailando tango…¡qué tiempos aquellos!
    Mauricio Calderón Ortiz
    Madrid, España, a 15 de Mayo de 2011.

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