• El tango argentino y su historia en el Diario La Nación de Argentina

    En la selección de  César Tamborini Duca de estos artículos del  diario La Nación de Buenos Aires, Argentina, firmados por el escritor y poeta Miguel D. Etchebarne en 1957, están otros géneros artísticos, la simiente mulata y… como no podía ser de otra manera, Carlos Gardel. Sin ser la única piedra angular, es de una importancia tan grande su aporte, que siempre merece un análisis personalizado.

    Ensayos sobre el tango. Gardel

    El más importante ensayo hasta la fecha es el ya citado Cosas de negros  (Córdoba, Río de la Plata 1926) de Vicente Rossi. Interesantes e insospechados datos de interés alberga Notas de verano (1914) de Adolfo Ray. Alberto Gerchunoff aborda el tema son la incisiva galanura que le era habitual en Las canciones de Buenos Aires de El hombre que habló en la Sorbona (1926) (ese artículo se publicó antes en La Nación el 26-VII-25).

    Raúl González Tuñón efectúa originales glosas en Tangos (1926); Martínez Estrada dedica un capítulo a nuestra danza en Radiografía de la pampa (1933); Alfonsina Storni la analiza con inteligencia en el capítulo La raíz sureña y el tango de Desovillando la raíz porteña (incluido en Homenaje a Buenos Aires en el cuarto centenario de su fundación, 1936); Héctor y Luis Bates publicaron, también en 1936, La historia del tango; y “Julián Centeya” dio en 1948 El misterio del tango.

    Abundan además las referencias a la canción típica en los libros sobre Gardel que ha sido –es-  la voz insuperable del tango: “era –dice Martínez Estrada en La cabeza de Goliath- un artista auténtico en su especialidad”.

    La voz de Gardel, viva en la muerte, es para Francisco Luis Bernárdez (Menosprecio del centro y alabanza del arrabal: LA NACION, 28-III-1954) la única en Buenos Aires capaz de permitir a cada porteño, oyéndola, “constituir con todos (los demás) ese vasto y único ser de la pasión en que a veces confluyen los a  es que forman las multitudes populares”.

    Es que el tango  -lo ha dicho Federico M. Quintana en su libro En torno a lo argentino (1941)-  “encarna una expresión de nuestra sensibilidad” y Gardel su intérprete máximo  -lo asentó la pluma de un compañero al hacer en nuestro diario la crónica de su muerte el 26-VI-1935-  “ponía en la voz, no mucha, pero del más grato timbre, una emoción que nunca era fuerte, que no pegaba, sino que iba envolviendo lentamente, como el que se queda prendido de un recuerdo; su tristeza no era agria, ni violenta, sino apenas el murmullo de un bandoneón perdiéndose en la lejanía, y las cuerdas de su guitarra adquirían en sus manos el temblor de una lágrima”.

    Miguel D. Etchebarne  (La Nación, domingo 17 de marzo de 1957)

    Vamos a ver qué nos cuenta en “La literatura del tango”


    Eduardo Aldiser

    Argentina al Mundo, con la historia del tango argentino a través de los literatos

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