• El mundo en 80 Tangos por César Tamborini Duca

    Comenzaré por mencionar un tango que engloba varias nacionalidades, “Aquella cantina de la ribera”, con letra de José González Castillo y música de su hijo,  Cátulo Castillo, tango que hace escala, claro, en la Boca: …”Rubias mujeres de ojos de estepa [se refiere a Rusia, por supuesto]/ lobos noruegos de piel azul, / negros grumetes de la Jamaica, / hombres de cobre de Singapur”…

    “La Morocha”, de Villoldo (letrista) y Saborido (compositor) merece ocupar un puesto en este apartado por ser posiblemente el primer tango constituido en “embajador mundial”, si tenemos en cuenta que la Fragata Sarmiento llevó 5000 ejemplares de la partitura del mismo para repartir en los puertos que hacía escala en su vuelta al mundo.

    Otro tango, “Yo soy la Rubia”, nació a principios del siglo XX de la inspiración de la baronesa Eloísa D’Herbil de Silva y Barbosa; cubana de nacimiento, se estableció en Argentina en 1860. Compuso varios tangos, siendo éste –con reminiscencias criollas-, ‘alter ego’ de “La Morocha”:  …”Tengo la gracia de la porteña, / tengo de la francesa todo su chic, /  de la española tengo el salero / y de la rubia inglesa su dulce flirt”…

    Nuestro viaje musical nos lleva a Japón; quién sabe qué misterioso sino originó el gusto por el tango en un país tan lejano y con costumbres tan disímiles, donde hay actualmente muy buenos directores y orquestas de tango. Lo menciona muy acertadamente “Un Tango para Japón”, con la inspiración musical de Ernesto Natividad de la Cruz [el mismo que puso música a “El Ciruja”] y su letra nacida de la pluma de Juan Nilo Siciliano: “Por qué misterio profundo / en un país tan lejano, / echó raíces el tango / ¡quién lo podría explicar!”…

    Francisco Canaro, que fuera un gran embajador del tango recorriendo medio mundo y haciendo escala en ese país, puso música a “Canaro en Japón”, obra de la pluma de Juan Porteño: …”Japón, Japón / he venido de Occidente / para unir en el Oriente / al porteño y al nipón”…

    Existe una montaña nevada, “Fujiyama”, que es como un centinela del amor según la inspirada pluma del poeta Cátulo Castillo que nombró así su tango, al que puso música el gran bandoneonista Aníbal Troilo “Pichuco”: …”mirando al Fujiyama brotaron los almendros / los sueños y los besos… ¡que ya no pueden ser!”… Obra del poeta Juan de la Calle y con música de Armando Bruno, la milonga “Japotangueando” reseña en sus versos algunos tangos e intérpretes, y utiliza el lunfardo jocosamente para decir que …”Llevando un pucho en la oreja / ha de verse a un mandarín, [sic] / al compás de ‘Retintín’ / decirle a su compañera: / “Che, no te hagá la cablela / y… lajá pala el bulín”. 

    Si bien en el Reino Unido no vivieron el tango de una manera tan acentuada como para crear temas propios, sin embargo tienen adaptaciones (o plagios) de temas famosos como “A media luz” (letra de Carlos César Lenzi – música de Edgardo Donato), que con la letra de Dorcas Cochran se tituló “When i look into your eyes”.

    Podemos mencionar también “La Cunparsita”, que en una versión inglesa cuyos versos pertenecen a Olga Paul, se tituló “The Masked One”, es decir “la mascarada” haciendo alusión, claro está, al título originario de la obra, “COMPARSITA”, creada para una comparsa del carnaval montevideano antes que Roberto Firpo le hiciera los arreglos para tango. No pudo estar ausente el universal “Adiós muchachos” con dos versiones: “I’ll keep you in my heart always” (te llevaré siempre en mi corazón) y  “Pablo, the freamer” (Pablo el fontanero).

    César Tamborini Duca
    Autor de CHE Lunfardiadas
    Argentina al Mundo

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