• El día que Carlos Gardel cantó en San Juan, Argentina

    Cuando se cumplían 73 años de la muerte del Zorzal Criollo, el 24 de junio 2008, el Diario El Zonda  de la ciudad de San Juan, capital de la provincia cuyana  del mismo nombre, en Argentina, insertaba esta entrevista realizada al Dr. Simón Peña Figueroa. Nos envía desde Buenos Aires "el recorte" el escritor Carlos Semorile, unido sentimentalmente a la provincia de San Juan, por ser la cuna de su abuelo, Eusebio Dojorti, el inolvidable Buenaventura Luna.

    "El más grande del tango argentino llegó a San Juan y se presentó en el Teatro Cervantes el 3 de julio de 1933. El mismo día que murió Hipólito Yrigoyen. El Dr. Simón Peña Figueroa relató cómo fue aquel tiempo, y sus anécdotas.

    Aunque todavía sigue habiendo controversia acerca de cuándo y dónde nació Carlos Gardel. Es más importante como vivió. Y cómo la memoria de muchos argentinos lo recuerda a 73 años del paso a la inmortalidad.
    Simón Peña Figueroa tiene 66 años, es médico de profesión, pero su afición por la historia lo llevó a investigar hechos curiosos e inéditos que sucedieron en San Juan. Su consultorio se encuentra justo frente al Hospital de Pocito. Entrevistado por Diario El Zonda, el doctor Simón reveló un pasado desconocido por muchos. La aventura del “Zorzal criollo” en tierras cuyanas.

    Carlos Gardel llegó a San Juan el 2 de julio de 1933 a las 12.30 en el tren El Cuyano, luego de dar su espectáculo en el Teatro Independencia de Mendoza. Según lo que destaca el investigador, fue un viaje lento y agotador. Su visita formaba parte de una pequeña gira musical por Cuyo, y que terminaba en Chile. Gardel estuvo acompañado por sus cuatro guitarristas, Aguilar, Riverol, Vivas y Pettorossi. Se hospedaron en el hotel sanjuanino Palace, edificio ubicado en la actual calle Rivadavia 40 oeste. En aquella oportunidad ocuparon tres habitaciones y Gardel durmió en la número 18.

    Los cinco debían presentarse en el antiguo Teatro Cervantes, propiedad de José Bautista Estornell, ubicado frente a la Plaza 25 de Mayo. En ese lugar pasaban las primeras películas sonoras, y Gardel con su cuarteto se dedicaba a animar la función en el intermedio de la proyección de cada film. El padre del tango no era tan popular por entonces y todavía no adquiría la fama internacional que lo caracterizó.

    En un espectáculo tanguero en la ciudad de San Juan de los años ‘30, convocar a más de 500 personas en un teatro significaba un éxito multitudinario. Si bien la música del arrabal se expandía a todas partes desde el Río de la Plata, le costaba imponerse como una moda en Cuyo. Pero, según el doctor Peña -quien ha estudiado exhaustivamente este género a partir de Carlos Gardel- el tango creció a pasos agigantados y de manera contundente por todo el país.

    El “Zorzal criollo” tuvo tiempo para disfrutar de su breve estadía por la ciudad capital y recorrer la noche sanjuanina. Existían tres lugares cercanos a la plaza central y de masiva concurrencia nocturna por aquel entonces. Uno era el bar La Chiquita, por la zona donde se encuentra el Bingo Provincial. Otro era La Cosechera, una confitería de alta categoría que estaba al lado del ex cine Renacimiento. Pero el lugar que visitó Gardel fue el bar La Morisca, donde acudió con su afán de jugador de naipes.

    Las vueltas de la historia

    En el momento en que Gardel se subía al escenario en su primera función, moría el ex presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen. Esta muerte se conoció en San Juan un día después, pero estuvo presente en sus posteriores espectáculos.

    Uno de los aspectos más relevantes de su paso por la provincia fue cuando pudo conocer a la familia Cantoni. Éstos, cuya fuerza política era temida y respetada, aprovecharon los dones y el carisma del padre del tango para acercarse a él, con el fin de conseguir una mayor popularidad en la opinión pública. El encuentro ocurrió en la fonda La Reforma, ubicada por la actual calle 9 de Julio, entre Catamarca y Santiago del Estero.

    La velada entre la comitiva oficial y Carlos Gardel con sus músicos consistió en una abundante cena con empanadas. Este gesto de hospitalidad despertó fuertes polémicas en torno a la figura de Gardel y su afinidad o inclinaciones políticas. Fue en muchas ocasiones acusado por los conservadores de apoyar al radicalismo. Pero en realidad, Gardel siempre se “acomodaba” de acuerdo a las circunstancias, en provecho de poder sostener y garantizar la expresión de su arte, aunque nunca estuvo afiliado a ningún partido.

    Las huellas que dejó

    Monumento a Carlos Gardel emplazado en la ciudad de San Juan, Argentina. Fotografía publicada en www.gardelysusmonumentos.blogspot.com de Buenos AiresLa respuesta por parte del público local fue extraordinariamente positiva. El carácter de Gardel era siempre agradable, nadie lo vio alguna vez enojado. “Fue una persona que cuidaba demasiado su imagen y su salud. Muy profesional y honesto en su actuar, con un estado físico excepcional. No fumaba y no se excedía en el alcohol. En fin, un tipo que se ganaba el cariño del público”, relató el Dr. Peña.

    Una mañana paseó por la Plaza 25 de Mayo. Avistó al “Jorobado” Torres, un tipo que se ganaba la vida tocando la guitarra. Al escuchar sus melodías se le ocurrió recitar varias piezas de tango acompañado por el “Jorobado”. Ese momento logró que todos los que pasaban por ahí se detuvieran a escucharlos. Y tuvieron el orgullo de ser testigos de una leyenda viviente que hoy cumple 73 años de su trágica muerte".
     

     

     

    Y esto le contaba Olga Maestre, a su nieto, Carlos Semorile... que lo ha recogido en este relato:


    Olga Maestre
    está por cumplir 17 años, y sale con una de sus hermanas a dar la tradicional “vuelta” a la Plaza 25 de Mayo, pleno centro de la vieja San Juan, la de las casitas con patios, la de los “palacios de adobe”. Se llevan tomadas del brazo, como hacían las muchachas de antes, y así caminan la tarde, con sus pasos cortos y sus sueños largos.

    En dirección contraria, vienen conversando dos hombres. Acaban de salir de “La Cosechera” y se dirigen al “Cervantes”, o al revés, desde el teatro de José Estornell van hacia la paqueta confitería. Se nota que no son de allí: son los “artistas” que vienen de Buenos Aires, han actuado en Mendoza y, luego seguirán rumbo a Chile. Vida de músicos.

    Uno de ellos es un guitarrista. El otro es Carlos Gardel. Cuando se cruzan con las niñas, los señores ralentizan sus pasos para insinuar un cabeceo galante mientras acarician apenas las alas de sus sombreros. Por debajo de su chambergo, la sonrisa de Gardel es un fulgor creciente que rivaliza con el sol perpetuo de los cuyanos. Sin embargo, las chicas no se desmayan. Son muchachas provincianas, curtidas, y no están para lujos.

    Años más tarde, Olga nos dirá: “Gardel es el hombre más hermoso que yo haya visto jamás. Los dientes perfectos. La nariz recta. Una linda altura. Fuerte. El otro no era feo tampoco. Lindo hombre. También alto. Lindo color en la cara... Lo que pasa es que los hombres son más lindos que las mujeres, sin pinturas, ni tinturas, sin afeites. No hay engaños con un hombre”.

    Cuando nos contaba estas cosas, Olga se dejaba llevar por un zonda mínimo, imperceptible casi, pero que la envolvía entera cada vez que su tremenda memoria la ligaba a su suelo natal. Esa cálida ráfaga hacía menos dolorosas las turbulencias de una época difícil. Su hombre, un bello y recio varón recién fugado de una infame cárcel cordillerana, caminaba Buenos Aires ensayando oficios y, por esos días de julio del ´33, describía “el brillo piadoso de los cirios que millares de manos cargaban en lentas procesiones” durante las exequias de don Hipólito Yrigoyen.

    A este relato del escritor porteño y  lo comentado por los colegas de El Zonda, agregamos:

    Ya en 1917 se había presentado en la ciudad formando el dúo Gardel- Razzano. Como ocurrió en 1933, venían de actuar en Mendoza. En la primera visita del Morocho del Abasto las presentaciones  fueron tres, los días 24, 25 y 26 de noviembre de 1917, cantando a dúo junto a José Razzano y el “negro” Ricardo como guitarrista. Actuaron en el Biógrafo de San Juan. Además la ciudad de San Juan lo recuerda con un monumento erigido en la esquina de las avenidas Rawson y José Ignacio De la Roza.

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    Eduardo Aldiser
    Argentina al Mundo recordando al Zorzal Criollo, que ha llevado al tango por el mundo

     

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    Lista de comentarios

    luis24/06/2015 04:46:41

    Gardel por el Dr. Peña Figueroa

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