• Barrio de La Boca. Buenos Aires, Argentina. Con su tango

    El barrio del tango por antonomasia, confín sur de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina,  La Boca se recuesta en el Riachuelo cuya desembocadura al río de la Plata se produce a su vera. De allí que es La Boca del Riachuelo. En la otra orilla, la Provincia de Buenos Aires con la populosa ciudad de Avellaneda, la “Barracas al Sur” que nombra el tango. Las orillas están unidas por el Puente Nicolás Avellaneda, de moderna construcción. A su lado, el viejo puente levadizo de hierro, objetivo de todas las cámaras de fotos que pasan por allí.

    Estos parajes fueron el puerto natural de Buenos Aires, pero la poca profundidad de las aguas, los bancos de arena y las considerables crecientes y bajantes, hicieron que se lo  trasladara hacia el norte, bien frente al río de la Plata. A la Boca la domeñaron los genovés, los xeneizes, que se instalaron en esa zona poco propicia para vivir… ellos la volvieron habitable y la marcaron con su sello en la costa portuense en el Siglo XIX.  

    "Al sud de Buenos Aires, á seis ó siete kilometros del centro de la ciudad, á lo largo de la orilla de un pequeño río canalizado en cierta estensión y que se llama Riachuelo, extiéndese La Boca, un barrio o mejor dicho un suburbio vastísimo de la población. Está separado de la ciudad solo por una estensa faja de terreno poblada por algunas casas esparcidas: la comunicación es cómoda, fácil, rápida, contínua por tramway y por ferro-carril; y sin embargo tiene un carácter tan diferente, tan especial, que parece estar á cincuenta millas de distancia. Muchos, hasta en Buenos Aires, hablan de la Boca como si hablasen de otra ciudad, no de un barrio que está á dos pasos de la gran plaza Victoria." Descripción de  Aníbal Latino, el alias utilizado por el periodista José Ceppi,  “La Boca y sus habitantes - Los genoveses" de su libro "Argentinos y europeos. Cuadros sudamericanos" (1880).

    Esa diferenciación llevó a los genoveses a declarar el nacimiento de “La República de la Boca” dos años después de este escrito, en 1882. Pero amigo… en cuanto pusieron la bandera genovesa se apareció el General Julio Argentino Roca, a la sazón presidente de la República Argentina, y las cosas no fueron a mayores… pero siempre ha quedado ese barrio porteño como un reducto algo separado del resto de la ciudad.

    Pueden que sean más, pero hay cuatro elementos que la siguieron diferenciando a la zona: el famoso club de fútbol Boca Juniors; el pintor Quinquela Martín que la tuvo de modelo privilegiada; el compositor Juan de Dios Filiberto, de quien se recoge el “Caminito”, aunque no sea la idea con que escribió la letra el riojano Gabino Coria Peñaloza… y las cantinas, que el tango se ha encargado de describir con rasgos indelebles.

    Sus más o menos cuarenta y cinco mil habitantes viven en unos tres kilómetros cuadros enmarcados por la Avenida Regimiento de Patricios, Avenida Martín García, Avenida Paseo Colón, Avenida Brasil, prolongación virtual de Avenida Elvira Rawson de Dellepiane, Avenida Elvira Rawson de Dellepiane hasta intersección con el paredón de la Costanera Sur, paredón de la Costanera Sur, límite catastral sur de la Reserva Ecológica, Río de la Plata, Riachuelo, prolongación virtual de Avenida Regimiento de Patricios.
    Esos “boquenses” celebran cada 23 de agosto la fiesta de un barrio porteño con pretensiones de república y famoso en el mundo por el tango y el fútbol.

    Aunque se menciona al Barrio de la Boca en muchos y en algunos casos, importantes tangos, elegimos para ilustrar la nota a "Canzoneta" “la Boca, callejón, Vuelta de Rocha, ya se va Genaro y su acordeón”.

    Lo canta Jorge Falcón



    Canzoneta
    Tango argentino (1951)
    Letra:  Enrique Lary
    Música: Ema Suarez
    Compuesto en 1951

    La Boca!... Callejón!...
    Vuelta de Rocha!
    Bodegón!... Genaro y su acordeón.

    Canzoneta gris de ausencia,
    cruel malón de penas viejas
    escondidas en las sombras del figón.
    Dolor de vida!
    Oh mamma mia!
    Tengo blanca la cabeza
    y yo siempre en esta mesa
    aferrado a la tristeza del alcohol.

    Cuando escucho "Oh sole mio!
    Senza mamma e senza amore",
    siento un frio acá en el cuore
    que me llena de ansiedad.
    Sera el alma de mi mamma,
    que deje cuando era niño.
    Llora!... Llora! Oh sole mio!
    Yo también quiero llorar!

    La Boca!... Callejón!...
    Vuelta de Rocha!
    Ya se van... Genaro y su acordeón.

    De mi ropa? Que me importa
    si me mancho con las copas
    que derramo en mi frenético temblor!
    Soñé a Tarento en mil regresos,
    pero sigo aquí en la Boca
    donde lloro mis congojas
    con el alma triste, rota,
    sin perdón.

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo recorriendo los cien barrios porteños tango a tango

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