• Argentina es Tango. Serie Rafael Flores, desde Madrid

    Iniciamos nuestro recorrido por el tango a través de notas escritas por Rafael Flores, de profesión escritor… y amante del tango argentino. Ha nacido en Villa de María, en el noroeste de la Provincia de Córdoba, Argentina. Desde marzo de 1979 vive en Madrid. Su desarrollo profesional ha estado siempre relacionado con la literatura, como escritor y como docente en los diferentes talleres literarios que ha dirigido e impartido, así como en las múltiples conferencias dictadas.

    Es divulgador de la cultura del tango desde el año 1988 a través de diferentes emisoras españolas (RNE Radio Nacional, Onda Madrid, Radio Voz) con su programa "Mano a mano con el tango". Es premio SADAIC 1997 por la difusión de la música y la  literatura argentinas en España. Estos son algunos rasgos biografícos en plan sintético que encontramos de Rafael Flores recordamos sus libros con el tango como protagonista: “Gardel y el Tango, Repertorio de recuerdos”, “Carlos Gardel, tango inacabable”, “El tango, del umbral hacia adentro”, etc. Así la piensa a la música ciudadana:

    El tango ahora
    Por Rafael Flores

    Hay necesidad de bajar a la realidad, sentir lo concreto y ver los empeños de muchos apasionados puestos a reencontrar el tango con los grandes públicos. Desde luego, su esplendor es luz acaecida en un país que fue. Su gloria coincidió con la expansión económica argentina. Precisamente, la década o “edad de oro” de 1940, se da en el tiempo en que Europa estallaba en la Segunda Guerra Mundial, en la pre-guerra y durante la salida de sus devastaciones.

    Había mucho dinero de la exportación de materias primas y necesidad de desarrollo industrial. Argentina se encerró en una burbuja de prosperidad en la que desenvolvió su arte nacional de manera prodigiosa.

    Tales condiciones de riqueza no volvieron jamás. Volvieron los militares, los partidos radical y peronista, y sucesivas doctrinas salvadoras. Europa dejó de ser el centro de la política mundial que se desplazó hacia los Estados Unidos. La mirada de la Argentina institucional también se desplazó hacia el Norte.

    Allí campaban los ritmos sintetizados en el rock; asimismo una estética de despreocupación y desaliño. Simultáneamente se agostaron las bondades económicas internas. Como en otros países de Latinoamérica, sobrevino un tiempo de rebelión encabezado por los jóvenes cuyo impulso quería implicar desde las ideas hasta la vida cotidiana. La derrota política de estos movimientos es bien conocida.

    En las últimas décadas del siglo XX, tras la feroz dictadura de los militares, los gobiernos democráticos continuaron con la frivolización del país y el vaciamiento económico establecido por aquéllos. La ley del “sálvese quien pueda” fue el valor imperante. En ese páramo era muy difícil hacer arte, cultivar “las flores suntuarias” del arte. Sin embargo, suavizadas las crepitaciones represivas, pequeñas islas de ilusión y tenacidad consiguieron prosperar.

    Locales tangueros y milongas se convirtieron en tímidamente rentables para sus dueños y para la gente que baila. Crece algo, siquiera el rescate de ciertos climas favorecidos en su caso por el empuje del turismo tanguero internacional. Es una constatación feliz, aunque no estruendosa. Se busca también la recuperación instrumental, tanto en el estudio (escuela de bandoneón), como en los intentos de constituir formaciones orquestales.

    Estudiar es aprender a tocar tango con sus instrumentos naturales, y eso se realiza al lado de los antiguos tangueros que saben los “yeites” y las “trampas”, los recursos técnicos específicos. Ahí están los mayores transmitiendo experiencias, aunque todavía sea justa la queja de que no surgen estilos originales de interpretación, porque en general se imita lo que en otros tiempos hubo. Es de imaginar que ya vendrán. Estilos que no son el tango electrónico, aunque quizá con algunos elementos del mismo, estilos que hagan bailar y conmoverse a la gente.

    Lo importante es que la gente baila y que los argentinos y uruguayos empiezan a apostar por el tango, rescatan tradiciones y figuras, emblemas de otros tiempos. Surgen publicaciones, canales televisivos dedicados al tango y una novedosa FM que transmite veinticuatro horas ininterrumpidas de tango. En Buenos Aires hay inquietud, rejuvenecimiento al socaire de antiguas glorias.

    Portada del libro "Gardel y el Tango, Repertorio de Recuerdos" del escritor argentino Rafael FloresResulta de justicia mencionar la formación de dos grandes orquestas estatales que cultivan el género en exclusividad: la Orquesta de Tango de la Ciudad de Buenos Aires y la Orquesta Juan de Dios Filiberto, para conciertos gratuitos y manteniendo en plantilla a grandes instrumentistas. El hecho -de alguna forma- garantiza la continuidad en el oficio a muchos músicos y estimula el ida y vuelta de todos ellos con el gran público. Hay ciudades del interior de Argentina y también la capital del Uruguay, Montevideo, transitando por la misma senda.

    Especial encanto y consecuencias tiene la creación de la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce, en Buenos Aires. Dirigida desde sus primeros tiempos (año 2000) por el artista cuyo nombre la orquesta recuerda, hoy de la mano de Néstor Marconi continúa entregando promociones de excelentes músicos año tras año. Su objetivo central es la transmisión del “legado cultural” de los maestros del género. Hay grabaciones discográficas, película y manual que acreditan las calidades de este empeño dedicado a las nuevas generaciones.

    Puede decirse que estos reencuentros del tango no ocurren en sitios recoletos como los señalados durante las décadas del 1960 y 1970. El tango vuelve a tener teatros y -también- pistas auténticas. No los bailes en los clubes de la Década de Oro, pero tampoco aquellos estrechos escenarios de exhibición para clientela turística. Pistas de las “milongas” que comienzan esporádicamente a ser sostenibles con orquestas en directo. Ya es una esperanza; como lo son los recitales de figuras históricas y de jóvenes tangueros, en el conjunto de recitales de música que puedan hallarse atractivas en la ciudad.

    Los tiempos son tímidamente esperanzadores, aunque ninguna forma artística pueda prosperar en la timidez. El tango se desentumece, reconoce sus andaduras y tendrá que echarse a caminar abrazado, en la noche del futuro.

    Argentina Mundo con la historia y análisis del tango argentino, un fenómeno social

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    Lista de comentarios

    Juan22/05/2012 18:45:26

    La epoca dorada coincidió con Peron. Y no fue solo por el esplendor económico, sino por voluntad de gobierno.Se creo el sindicato de musicos, y los bares más grandes, o confiterias estaban obligados a tener musicos en vivo.... Hoy el tango es algo bastante patetico, sobre todo por los bailarines, que se han olvidado de que el tango, ante todo, es música..

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