• Argentina es Tango y también Milonga, linda milonga

    Este es el título de la segunda entrega de esta serie de notas de  Rafael Flores, escritor, estudioso del tango argentino y milonguero él mismo en las noches madrileñas. Este cordobés, con muchos años en España, describe aquí la evolución del baile del tango en Argentina y el mundo.  

    Milonga, linda milonga...

    En Buenos Aires hay decenas de sitios donde se va a bailar a los que genéricamente se les llama milongas. Son los salones de baile de cualquier país que en el mundo del tango reconocen sus particularidades bajo ese nombre. Al ser un baile popular, allí estuvo siempre el lugar natural y emblemático. Pueden tener diversas localizaciones y estilos arquitectónicos: más nunca prescindir de un amplio espacio para el desplazamiento de las parejas, la música mimada por una persona que selecciona los discos por “tandas”, y el suelo adecuado, siendo idóneo el de madera.

    Tras el revulsivo éxito del espectáculo “Tango Argentino” por las principales ciudades del mundo, hubo una numerosa herencia de otros musicales que recorrieron muy diversas latitudes. Comenzaron a sembrarse por las ciudades occidentales y del extremo oriente profesores de tango argentino puestos a enseñar a bailar y escuchar. La obra ha resultado pionera y fecunda. En cualquier ciudad del mundo, por la noche - como en Buenos Aires- hoy abren sus puertas las milongas. En Japón, en España, en Estados Unidos, en Italia, etc. se encontrarán bailarines, profesionales o no, que administran un salón donde el público tanguero concurre a tomar clases y a bailar.

    Allí converge también a bailar gente de otras latitudes y lenguas que ha llegado por viajes de negocios, turismo, u otros motivos. Hay un código de baile y comunicación que sólo necesita de la música sonando en los bafles. Lo demás lo hace el entusiasmo en la danza que se abre en los tanteos para conjuntar estilos, sensaciones, gustos.

    Una milonga no ha convertido a nadie en afortunado económico. Llevarla implica mucho entusiasmo. Así mismo, en estos espacios creados de ilusiones y pasión por el tango uno puede encontrarse habitando un “bosque musical” con árboles gigantes que se llaman D`Arienzo, Di Sarli, Troilo, Pugliese, D`Agostino, Caló… que siempre resultan instigadores al abrazo en un baile con gente cuyo nombre probablemente acabemos olvidando, o se conviertan en el punto de referencia a través del correo electrónico de otros encuentros y otra gente.

    Bailarines de tango en Buenos Aires, ArgentinaDe tarde en tarde, como en Buenos Aires, se organizan festivales, o bailes con orquestas en directo que pueden ser Color Tango, El Arranque, Fernández Fierro, El Afronte, Unitango, etc. Los negocios son siempre magros, reconocen esencialmente el desarrollo de una pasión. De la cumbre al llano, en el tango no se alimenta la confianza de que a determinados artistas los mimen la fama o el dinero en grandes dosis. Estas lluvias que suelen caer en otros géneros –véase la salsa o el jazz- no caen en el tango. Se vive al día, o de otras profesiones que cubren el déficit… mientras el pensamiento se ocupa de las formas de la música y el baile, los encuentros con gente, o con esos temas que descubrimos o volvemos a escuchar.

    Las milongas de hoy reflejan algunos de los saludables cambios acaecidos en las costumbres y en el trato hombre-mujer. Se concurre a bailar en solitario o en compañía. La antigua observancia de un sector para hombres y otro para mujeres ya no existe, incluso la invitación a bailar mediante el “cabeceo” de él desde un extremo o el medio de la pista, ya no es normativo como antes. Más aún, en casos y en Europa, las mujeres invitan a los hombres a bailar con hermosa naturalidad.

    En porcentaje abrumador, la música que se baila en las milongas es la grabada en la “edad de oro”, en 1940 y 1950. No hay quien nos libre de esa condición. Nuestro tesoro se ha enriquecido enormemente con las recuperaciones de discos olvidados. Allí están, giran y giran revelando la belleza guardada. Las orquestas actuales interpretan algunos tangos escritos ahora, pero sus triunfos parecieran estar ligados al recuerdo que evocan de las formaciones clásicas. En otra ocasión señalamos la compleja masividad de público en la época de oro.

    Así se promovió la existencia de cientos de compositores y autores en la arena de la creación. Hoy el tango ocupa aún una delgada franja. Es un facilismo decir que la cantidad se transformará en calidad, pero desde luego que una cosa estimula a la otra. Hay que consignar, por otra parte, que en la actualidad los domicilios de la creación tanguera pueden estar en sitios distantes del Río de la Plata, aunque los códigos provengan de allí. Se estrenan tangos en Holanda, Alemania, España, Japón… Lo que no sabemos es cómo puedan conectarse entre sí, cuál podría ser el camino de una potenciación común.

    En los últimos años hubo casi furor con el llamado Tango Electrónico. Ya lo había implementado Piazzolla entre los años 1960-70. Luego lo desechó. Lo nuevos emprendimientos son más atrevidos quizá, y más avanzados en medios, desde luego. Entre sus numerosas formaciones conjuntos como Gotan Proyect, Bajo Fondo Tango Club, Tangheto… suenan en conciertos multitudinarios. Gotan Proyect vendió un millón de su primer disco La Revancha del Tango, y pudo oírselo en FM, pub y bares de cualquier país. Allí había obras magníficas de inspiración propia, o de Piazzolla, Pino Solanas, y otros. En el segundo disco sus valores declinaron. No obstante, seguiremos esperando. Hay polémica acerca del tango electrónico: si es una evolución o una deformación. Suavemente en algunas milongas se ponen temas… pero es cuando quedan pocos asistentes y la fiesta empieza a apagar sus luces.

    Rafael Flores

    De esta serie:
    Argentina es Tango. Serie Rafael Flores, desde Madrid

    Argentina Mundo contando la historia del tango en Argentina y el mundo

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