• Argentina Tango con Roberto Selles y Edmundo Rivero, cafecito y mate cocido

    Se encontraron a finales de 1985 el cantor de tango Edmundo Rivero y el estudioso y autor del tango argentino Roberto Selles. Ya el carretel de La Voz Esperada daba sus últimas vueltas a ese hilo que hilvanó tangos célebres, como Sur, Trenzas, Confesión, Cafetín de Buenos Aires, La última curda… en versiones difíciles de superar.

    Insertamos dos partes de esta charla, Tango argentino. Chamuyo de Edmundo Rivero con Roberto Selles antes del espiante, Tango Argentino. Edmundo Rivero en un viejo almacén del Paseo Colón. Contactamos con Selles y ahora completamos su publicación, siguiendo el texto que habíamos leído en la revista Todo es Historia de septiembre del `87. Esta vez los encontramos en El Viejo Almacén, pero recordando al comienzo, un anterior café del uno, mate cocido del otro…

    Edmundo Rivero: "Hoy se canta de otro modo
    "
    Por Roberto Selles, Buenos Aires, Argentina

    Edmundo Rivero en un bar de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Cantor de tango (1912-1986) conocido como "La voz esperada" y "El feo que canta lindo"El tema de la poesía lunfarda surgió en un bar de la Avenida Santa Fe. Cuando nos sentamos a la mesa, pedimos el café de ritual. Rivero nos sorprendió preguntándole al mozo si había mate cocido. El hombre asintió. Mientras el cantor vertía el agua caliente sobre el saquito de yerba, nos comentaba:

    «En pocos boliches tienen mate cocido. Es una lástima. En todos estos sitios tendrían que venderlo. Deberíamos acostumbrarnos a pedir esta infusión criolla en cambio de café».

    Sí, Rivero es un auténtico criollo. Un hombre que, como lo hace con el mate, ha bebido el cancionero argentino en sus fuentes. Por eso, en el siguiente encuentro -esta vez en el “Viejo Almacén”- soltamos la pregunta con respecto a los cambios que se han operado en la canción ciudadana…

    Usted ha conservado la pureza de nuestras especies musicales, pero también ha cantado a Piazzolla. ¿Qué opina del tango actual?

    Hay muy pocos o se difunden pocos de ellos.  (Era 1985)

    Don Edmundo Rivero, cantor de tango argentino, posando en una calle del barrio de La Boca, Buenos Aires, ArgentinaEstoy de acuerdo con esto último. Sé de muchos autores -y soy uno de ellos- con una gran cantidad de tangos que nadie canta. Pero, ¿cómo ve el tango presente?

    Los tangos de hoy -al menos, los que he escuchado- cantan a la luz de mercurio, al asfalto. No tienen el calor ni el color de la cosa pasada; aquello que cantó Manrique: "Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte" el ubi sunt que anda por tantas viejas letras. Además, hoy se canta de otro modo.

    Ya los chicos no ven cosas que les embellezcan la vista o el espíritu. Todo está en el paisaje. Mire esos edificios modernos: lisos, cuadrados; cuando antes, la arquitectura estaba poblada de ornamentos. En consecuencia, hoy el tango no se adorna. Además, nuestro género es muy difícil, porque en él es mejor contar que cantar. Lo ideal es hacer las dos cosas y, además, adornar el canto. Esto de los adornos lo introdujo Gardel en el tango cantable.

    Es verdad. Y también Gardel estrenaba tangos continuamente, cosa que ahora, por cierto, no ocurre.

    Sí, pero así le iba. Tenía que cantar en el exterior porque aquí aplaudían a cualquiera.

    Sí, así fue. Pero hoy en día, los cantores de tevé o tanguerías, además de no interpretar -nuevos tangos, hacen un repertorio "for export", como ahora se dice.

    Edmundo Rivero cantando un tango en el vesturio de Boca Juniors, La Bombonera, en pleno barrio de La Boca, Buenos Aires, ArgentinaPorque los turistas son quienes, generalmente, concurren a esos sitios. Y ése es otro problema. Un obrero, un empleado, no pueden ir a los lugares de tango. ¿Sabe por qué? Porque a causa de los altos costos actuales, es imposible que haya espectáculos baratos.

    De todos modos, sigue habiendo cantores de tango. Aunque muchos de ellos han heredado, lamentablemente, los defectos de los malos intérpretes. Creo que nadie está tan autorizado como usted para opinar cómo se debe cantar, cómo deben hacerlo los nuevos cantores que, en definitiva, son los sucesores del pasado.

    Como ya dije, es bueno que cuenten y canten. Que tengan su estilo. El cantor debe ser como el pájaro: cada cual canta en su rama.

    Nos despedimos. Estrechamos la mano tan grande como fraternal del cantor. Tomamos la calle Balcarce hacia el norte. La calle se empecina en retener un pasado de tango. Volvemos la vista hacia la esquina de Independencia… siempre habrá una esquina; allí, en el árbol que ha plantado la devoción del pueblo, Edmundo Rivero sigue cantando en su rama.

    Sábado 18 de enero de 1986. La tevé nos tira la noticia, que se nos clava en el alma. En la derecha, nos duele el recuerdo de la mano grandota de Edmundo Rivero. Hay un árbol con una rama solitaria.

    La ciudad se ha quedado sin voz.


    Pucherito de gallina
    Tango argentino
    Letra y música: Roberto Medina


    Con veinte abriles, me vine para el centro
    Mi debut fue en Corrientes y Maipú,
    Del brazo de hombres jugados y con vento
    Fue mi intento derrochar mi juventud.
    Allí aprendí lo que es ser un calavera
    Me enseñaron que nunca hay que fallar,
    Me hice a una vida mistonga y sensiblera
    Y, entre otras cosas, me daba por cantar.
     
    Cabaret... “Tropezón”...
    Era la eterna rutina,
    “Pucherito de gallina”
    Con viejo vino “carlón”.
    Cabaret... Metejón...
    Un amor en cada esquina.
    Unos esperan la mina
    Pa´ tomar el chocolate,
    Otros, factura con mate,
    O el raje para el “convoy”.
     
    Canté en los tiempos del viejo Parque Goal
    Y en los dancings del bajo Leandro Alem,
    Donde llegaban “chicas bien” de “casas mal”
    Con esas otras “chicas mal” de “casas bien”.
    Con veinte abriles me vine para el centro
    Mi debut fue en Corrientes y Maipú,
    Hoy han pasado los años y no encuentro
    Calor de hogar, familia y juventud.

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    Viejo Almacén, Buenos Aires, Argentina, recuerda a Edmundo Rivero
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    Roberto Selles, porteño y tanguero, autor de numerosos libros y de letras y estudios sobre el tango. Foto captada en Buenos, Argentina, por Silvia GiserEl autor de esta serie de notas en un café de Buenos, Argentina

    Agradecemos la colaboración de la escritora y dramaturga Claudia Sandina y de la fotógrafa Silvia Giser

    Eduardo Aldiser (Introducción)
    Argentina Tango  - Radio Aldiser - Argentina Mundo  - Argentina Folklore
     

     

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    Lista de comentarios

    Julián Augusto Paz04/10/2014 01:17:15

    Estimado Eduardo, antes que nada te agradezco tu comentario del párrafo final, pero aclaro que lo que escribo son solo recuerdos deshilachados y deshilvanados de mi vida.
    Yo viví con mis viejos desde 1956 hasta 1971 en Belgrano y Paseo Colón y llegada la noche, como te comenté anteriormente rumbeaba para el teatro Florida (en la galería Güemes) y después su ruta (para los que no conozcan el argot porteño, en los colectivos suele haber varios ramales que unen ambas cabeceras y la descripción del recorrido de los secundarios comienza con el desvío y termina en "su ruta"). No sé si antes que la Taberna Rusa existió algún hospicio, pero conociendo el barrio no resulta difícil creerlo. Comencé a recordar lo que conocí pateando las calles de San Telmo, donde llegué a ver algunos convoy ubicados en lo que habían sido casas de gente pudiente que se mudó al Barrio Norte por la epidemia de fiebre amarilla. Una vez me metí en uno de la calle Defensa que conservaba hasta el aljibe. Te cito los lugares que recuerdo: En la otra esquina de Independencia y Balcarce estaba el Unión Bar (conocido por "Los Pianitos", el viejo mercado de San Telmo hacía una cruz interior entre las calles Estados Unidos, Defensa, Carlo Calvo y Bolivar, la Iglesia de San Telmo en Humberto 1º entre Defensa y Balcarce, la anterior Casa de Moneda en Balcarce entre México y Chile (hoy Museo de Ejército), La antigua cárcel de mujeres (El Buen Pastor)en Humberto 1º casi Defensa. En el barrio están las Iglesias mas viejas de Buenos Aires, además de la de San Pedro González Telmo, está la de Santo Domingo con su convento en Defensa y Belgrano, donde están los restos de Manuel Belgrano (que nació a 20 metros de la esquina sobre Belgrano); en el mismo atrio en Defensa y Alsina la de San Francisco y la de San Roque y en Bolivar y Alsina la de San Ignacio (la mas antigua de todas), donde a su fondo funcionó la primera Universidad en Buenos Aires y al lado el Nacional Buenos Aires, continuación del mítico colegio que describió Migel Cané en Juvenilia. Haciendo cruz con San Francisco está la casa de los Elorriaga que data con las de su vecina María Josefa Ezcurra (cuñada del Restaurador) de la década de 1830. Un poco mas antigua y en Venezuela 469 está la casa que habitó el penúltimo Virrey del Río de la Plata y Conde Buenos Aires Don Santiago de Liniers, La vieja Biblioteca Nacional de calle Méjico al 500 por donde pasara Jorge Luis Borges, los antiguos talleres de huecograbado de La Prensa en Balcarce y Venezuela y no sigo porque se me cansan los dedos (es mas fácil hablar).
    Si te piace, mas adelante seguimos pedaleando recuerdos. Un abrazo

    Eduardo Aldiser03/10/2014 20:33:15

    Querido Julián que desde esa maravillosa Patagonia... la única que hay, en Argentina (si se llama así por los indios patagones que bautizó el portugués Magallanes, su denominación debería ser solamente para el país del Plata), nos haces mirar atrás y recordar... los míos son apenas un poco más cercanos... voy por partes: La noche que ganó las elecciones Don Humberto Íllia -que ser Don es más importante que ser Doctor- participé de pinche suplente en la transmisión del programa electoral, con los resultados, producido por Integral Publicitaria de Rosario, me parece que por LT8. En mi caso, estaba con Carlos Allende en el Palacio de Correos, enorme edificio haciendo ángulo en calle Córdoba con la Municipalidad y la Catedral. ¿Dónde cenamos pasada la medianoche? En el Restaurante Nacional de la calle Mitre... ¿Quién entró a los pocos minutos con el mismo cometido? Julio Sosa, pintón que ni te cuento... y un amplio elenco que habían terminado minutos antes en La Comedia.

    Sobre El Viejo Almacén... cuando se construyó era un hospicio, recuerdo que nos lo dijo otro Don... Edmundo Rivero, que nos convoca en esta charla a la distancia. Lo regentaban monjas, eso sí lo tengo presente. Aún después me parece que fue hospital. Estoy hablando del Siglo XIX.

    Este tango tiene miga, que dicen los españoles... pinta un aguafuerte de esas noches porteñas en el que tangos tangueros o simplemente bohemios, dejaron pasar los mejores años de sus vidas detrás de berretines... y que luego, como aquí el personaje, se daban cuenta que toda esa hojarasca no valía tanto.

    Un abrazo Julián Augusto y hasta el próximo encuentro aquí o por donde sea, recordando cosas, que tus comentarios son en sí mismo valiosas notas.

    Julián Augusto Paz03/10/2014 00:00:34

    Este es uno de mis tangos favoritos. Yo no alcancé a comer puchero en El Tropezón ya que se incendió, y me tuve que conformar con el de "El Globo", que también era buenísimo. Eduardo, no se si conociste El Nacional en Rosario, que estaba casi enfrente del teatro La Comedia, allí te traían una ollita con la carne y otra con las verduras y una cuchara para el caldo. Para quien le interese: El parque Goal estaba en la Avenida de Mayo esquina Paraná, haciendo cruz con la Plaza Lorea, Corrientes y Maipú tiene una historia enorme, a 30 metros está El Marabú, a media cuadra hacia Sarmiento estaba el Teatro Casino con dos cabarets mas, el Maipú Pigall y el Casanovas y yendo para Lavalle, en la esquina estaba el Salón Imperio. Desgraciadamente no llegué al carlón en bodegones ya que en mi época se tomaba el Battaglia de barricas servido en los populares pingüinos, el carlón lo tomaba con soda siendo un imberbe; mi viejo me educó bien: con asado era vino y soda, nunca agua ni gaseosa. Como final te informo que donde Rivero puso el Viejo Almacén, había sido anteriormente (con Independencia angosta) la Taberna Rusa Volga donde a la noche tocaba el piano una rusa que a la tarde tocaba en una cervecería de la calle Chile llamada Gambrinus. hasta el otro boletín. Y un abrazo por hacerme recordar cosas tan lindas.

    Claudia Sandina30/09/2013 20:39:27

    Gracias Eduardo por compartir esta nota maravillosa de Roberto Selles. Qué bien hace poder tener la palabra directa de un cantor tan querido y popular como Edmundo Rivero refrescándonos cómo se han ido sucediendo las cosas en nuestro tango. ¡Felicitaciones a Roberto Selles!

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