• Argentina Tango con Coco Trivisonno… ¿Te acordás hermano en Rosario…?

     

    Y así comenzó la cosa sábados atrás cuando me llamó Jorge `Coco´ Trivisonno desde Estados Unidos. Los recuerdos se fueron acumulando y surgió la idea: “Coco, esto lo tienen que saber nuestros lectores amigos de todo el mundo y por supuesto, las nuevas generaciones de rosarinos, que viven en una ciudad que tanto viene aportando al tango”. Y esto nos cuenta el gran bandoneonista argentino residente en la Costa Oeste americana:

     

    “El fútbol, en aquella época y antes también, se aprendía en los potreros. El Bandoneón era igual. Se aprendía callejeándo. Y así salíamos a tocar bastante mal pero nos dábamos el gustazo de tener el instrumento sobre las piernas y sin darnos cuenta estábamos siendo seducidos por ese sonido misterioso, como alguna vez dijo ese gran bandoneonista Omar Torres.

    Después de estudiar los primeros pasos con mi viejo, que era un músico muy honesto porque yo notaba cómo deseaba brindar lo mejor de él escribiendo sus arreglos muy prolijamente, y notando algo en mí. Tal vez entendió que yo necesitaba otro maestro y muy inteligentemente me mandó a estudiar con el gran Julio Barbosa. Todos éramos del barrio Arroyito. Y allí también estudiaba ese fenómeno del bandoneón que se llama Rodolfo Cholo Montironi, Alberto Nuñez, Silvio Di Iorio y tal vez algunos más, pero mi memoria no me es muy fiel ya a esta edad.

    Éramos muy pibes y Francisco Tortosa, bandoneonista de Luis Chera nos reunió con alumnos suyos y otros y se formó "Los Ases Juveniles" una orquesta de pibes de cuatro bandoneones, tres violines.  Entre los que figuraba Reynaldo Sirimaldi, hoy a punto de jubilarse de la Sinfónica Nacional de Rosario; Alberto Folis, bandoneón que en esos tiempos tenía 12 años y ya tocaba "EL vuelo del Moscardón", "Zardas de Monti" y se leía todo; Francisco Galonetti bandoneón; Silvio Di Iorio bandoneón, que hoy aún toca y es jubilado de la Sinfónica Nacional de Rosario como cornista y como director de la Banda de Policía de Rosario; Raúl Lavié, cantante; Lelio Vetorello, piano, y otros más.

    En una festividad patria se realizó un evento en el Teatro La Comedia y ahí fuimos a tocar con gran éxito, que como se trataba de pibe si el bajo era Kichos tan jóvenes llamaba la atención. Sucedió que entre el público había una señora muy distinguida y muy conocida, que por razones de ética no diré su nombre, a quien le dedicamos un tema. Este tema era un tango que se llamaba "Fatal y Tanguera". Ni hablemos sobre lo que decía la letra. Podíamos haberle dedicado el tango "9 de Julio" por la fecha que se conmemoraba, pero alguien eligió el tema en cuestión y la vergüenza nos invadió a todos y pusimos la mejor cara de idiotas que podíamos en ese momento.

    Yo nací en el barrio de Alberdi, en Rosario, Provincia de Santa Fepero mis padres vivían en Paganini (hoy Granadero Baigorria), pegado a la gran ciudad por el norte. Mi padre tenía una pequeña agrupación en donde se tocaban todos los ritmos de la época. En ocasiones llevaba a tocar con él a Cholo Montironi, a la sazón de 10 u 11 años, un poco mayor que yo y que vivía a la vuelta de nuestra casa.

    El bandonenonista argentino Fernando Tell, nacido en María Susana, Provincia de Santa Fe, ArgentinaUn poco más alejado había un almacén y bar al que llegaban los lugareños de a caballo y en sulquis y ataban sus cabalgaduras en los palenques que había al frente del local que era bastante alargado. Su dueño de apellido Mattio tenía un hijo al que hacía estudiar el bandoneón. Mientras atendía a su clientela observaba que el muchachito no se distrajera y estudiara. Más adelante en el tiempo ese muchacho se fue a Buenos Aires e integró la orquesta de Aníbal Troilo hasta que el gordo partió. El gran Domingo Mattio. A pocas cuadras de allí mi bisabuelo tenía un bar similar frente al Molino Harinero que en esa época era la única y más grande industria del pueblo, en donde también trabajaba mi viejo.

    Volviendo a los 50`, decidimos formar un pequeño grupo entre Francisco Galonetti, Raúl Lavié, Reynaldo Sirimaldi y yo, y un contrabajista que llegaba en bicicleta con su ropero. En unos carnavales en un club de barrio a mí se me ocurrió proponerle a Lavié que cantara dos tangos con acompañamiento de bandoneón solamente y no bailable. La gente en carnaval quería bailar y divertirse pero nos perdonaban esos rajes y además gustaba mucho. Esos temas eran "Una Canción" y "Cuando cuentes la historia de tu vida". Bellísimos.

    Con el tiempo nos fuimos integrando a orquestas de radio. Galonetti fue con "Los Provincianos" de Lincol Garrot; Sirimaldi con Luis Chera; Di Iorio con Juan Antonio Manzur; Lavié y yo con Julio Conti en LT8. En realidad yo tenía poca experiencia en esas orquestas organizadas, y como dijo una vez un colega, yo tocaba hasta los silencios.

    Estuve como uno o dos años y a mi regreso del servicio militar mi puesto lo ocupó otro músico y el negro Lavié ya había partido a Buenos Aires por suerte para él, porque todavía le va excelente. En esa época nos reuníamos en el bar Imperial se Santa Fe y Corrientesen donde Julio Barbosa me presentó a Julio Ahumada, bandoneonista que, entre otras, integró la orquesta de Enrique Mario Francini. Eran compadres y unos monstruos con el fuelle. Volviendo de LT8 a LT2 nos cruzamos con Fernando Tell que entonces era bandoneonista de Aníbal Troilo y después de saludarlo le pedimos si nos podía tocar algo en una sala de ensayos de LT2 y como era un gentleman este muchacho del pueblo de María Susana, nos hizo pasar un rato inolvidable escuchándolo.

    En otra ocasión surgió un trabajo de repente en el Club Español. Armamos un rejuntado que integraban entre otros en bandoneón: Cholo Montironi, Piroto y yo. Antonio Agri violín, Abel Pizzicatti al piano, Romano contrabajo y algunos más que no recuerdo. Como era a la "parrilla", sin música escrita, el que la sabía se mandaba y los demás lo seguíamos y adornábamos un poco la cosa. La fruta del postre la puso Agri parándose frente al micrófono e improvisando como él sabía. La pasamos rebien y el público dejó de bailar para escuchar.

    El violinista argentino del tango, Antonio Agri, nacido en la Ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina

     

    Poco tiempo después Agri se fue con Piazzolla y yo me trasladé a la ciudad de Mendoza y ahí me quedé siete años. En una visita del quinteto de Piazzolla venía Agri y fui al hotel Independencia a saludarlos y tomamos mate con Héctor de Rosas, Antonio Agri, Astor Piazzolla, Kicho Díaz, Jaime Gosis y López Ruiz. Al día siguiente lo invité a Antonio Agri a comer un asado a mi casa y lo fui a buscar al hotel. Mi medio de transporte por entonces era una motoneta, así que lo cargué a Antonio y me lo llevé. Cruzando la ciudad yo pensaba si alguien hubiera imaginado a quién transportaba yo en esos momentos que además traía su violín.
     

    Ya ves Eduardo… se amontonan los recuerdos de esa Rosario querida y de Mendoza, donde lo pasé muy bien… hasta la próxima llamada…

    Muchas gracias Coco Trivisonno… me has hecho emocionar recordando a amigos como Fernando Tell o el Cholo Montironi… esas emisoras rosarinas donde he trabajado haciendo programas de tango  y `La Ronda de los pueblos´… tantos gratos recuerdos… hasta cuando quieras… mientras nos dejas “La Trampera” de Aníbal Troilo junto al guitarrista Cem "Gem" Duruoz que tocaste en “La Guitarra California Festival” de EEUU en 2005




    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo atesorando los recuerdos del tango argentino en Rosario, gran vivero de intérpretes y autores

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    Lista de comentarios

    Rosa María18/03/2012 15:03:15

    Hermoso y entrañable raconto de vidas... La milonga preciosa, una joya. Vengo a visitarte por intermedio de Coco. Un gusto de pasar por aquí y felicitarte por la trayectoria. Saludos.

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