• Argentina Tango - Ricardo Güiraldes bailando en París

    Desde la evocación y con el aporte valioso de un historiador y estudioso del tango de tronío, Ricardo Ostuni. Todo surge por comentar en el programa "Las madrugadas de Juan Imperial", donde colaboro los miércoles a las 6.15 de Argentina, 11.15 hs. de España y CET Europa, sobre la nota del Dr. César Tamborini Duca que, en su serial sobre el tango por el mundo, nos habla de Ricardo Güiraldes y su paso por París. En ese mismo programa me he referido también a un colega en esto de estudiar con profundidad al tango, el colombiano de Medellín, Dr. Luciano Londoño López, que me fue presentado por don Ricardo Ostuni.

    Desde Buenos Aires,  Argentina, el profesor Ostuni nos hace un comentario al que ha agregado un testimonio y un poema referidos a aquellos lugares y  noches mágicas de París cuando Ricardo Güiraldes bailó un tango. Esto nos dice y aporta:

    "El primero de los temas me interesa pues he escrito mucho sobre él, con documentación muy interesante. Incluso en uno de mis libros próximos incluyo un poema dedicado a ese acontecimiento. Lo adjunto. Un cordial saludo Ricardo Ostuni"

    En lo de Reské

    Una noche estábamos juntos en casa de madame Reszké (sic), en compañía de músicos como Reynaldo Hanh y André Messager, nobles rusos, alemanes y demás miembros de la alta sociedad parisiense, cuando alguien interrogó a los jóvenes argentinos sobre la música de su país. Se habló entonces del tango como de un ritmo nuevo, nacido en los suburbios hacia finales de siglos, que luchaba por abrirse paso. Los mismos argentinos se extrañaron cuando dije que sabía tocarlo.

    La razón era que antes de venir a París, había oído ejecutar esa música a unas primas recién llegadas de Buenos Aires. Fue entonces, cuando me llevaron a un piano y yo interpreté los compases, allí desconocidos, de El entrerriano, El choclo, Rodríguez Peña, Sentimiento gaucho... Todos quedaron impresionados y recuerdo que los argentinos me aseguraron que interpretaba su música con el exacto acento porteño. Desde entonces la historia de mi vida se confunde con la del tango..

    José  Sentis (*)


    ...bailar un tango es bailar a las honduras de la vida.


    De Waldo Frank      

    Tertulia en lo de Reské.
    El bacanaje de rango
    descubrió esa noche al tango.
    Voy a contar como fué.

    Memoria pido respaldes
    dos nombres que bien resguardo:
    Alberto López Buchardo
    y don Ricardo Güiraldes.

    Para que hablar de linaje
    ni que decir de la estampa
    en los dos sobraba pampa,
    pinta, señorío y coraje.

                *
    La escena es de imaginar:
    como en un hecho bravío
    alguien lanzó el desafío
    y el convite era  a bailar.

    Y no se hicieron rogar
    -no es de macho hacer desaires-
    y el tango de Buenos Aires
    entró en el ruedo a tallar.

    Lopez Buchardo fue al piano,
    Güiraldes buscó pareja
    -Ivette Gueté- y en bandeja
    sirvieron El Entrerriano.

    Ochos, corridas, sentadas,
    garabito, molinete
    y un tango de la gran siete
    que enloqueció las miradas.

                *
    Güiraldes era nomás
    aquella noche, en esencia,
    gestación de la inminencia
    del Vasco y del Cachafaz.

    Milonguero de raíz
    al tango le puso un aura,
    lo sacó de lo Laura
    para bailarlo en París.

    Cuentan que así fue el bautizo
    -después fue locura y gloria-
    y el tango cantó victoria:
    más que baile, fue un hechizo.

                *
    Tertulia en lo de Reské.
    No sé si es cierta la historia
    pero es linda su memoria
    y por eso la conté.

    Bien valga para Ricardo
    la vuelta al tiempo lejano
    en notas de El Entrerriano
    tecleando López Buchardo.

    Tecleando López Buchardo
    mi invocación lo convida:
    Bailate un tango Ricardo,
    que en tango baila la vida!

     (*) Jose Sentís fue protagonista de esa noche de 1911 en la tertulia parisina de Mdme. Reské  (Ver nota de Antonio Requeni en revista Platea 1960)

    Muchas gracias don Ricardo por este viaje al encuentro de otro Ricardo que también le dió lustre al tango, Güiraldes, que cuando bailaba el tango en París, su padre, Don Manuel Güiraldes, era el Intendente (alcalde) de la Ciudad de Buenos Aires. Tuvo a su cargo la preparación para los festejos del Centenario, con la Infanta Isabel de Borbón, la Chata, como gran invitada de honor. Realizó grandes obras y mejoras, estando allí el Teatro Colón como muestra de su gestión.

    Y aquí está el maestro Juan D´Arienzo y su orquesta con Osvaldo Ramos, interpretando "Bailate un tango Ricardo" del disco impulsado por Ben Molar "Catorce para el Tango". El Rey del Compás le puso música a un poema de Ulises Petit de Murat.



    Bailate un Tango, Ricardo!
    Tango argentino (1966)
    Letra:    Ulises Petit de Murat
    Música: Juan D`Arienzo


    Le saco orilla a mi vida para arrimarla a tu muerte.
    Total la vida es la suerte que se da por el retardo
    medio haragán de la muerte, y yo estoy ya que me ardo
    por gritarte fuerte, fuerte, ¡bailate un tango, Ricardo!

    Ricardo Güiraldes baila y el ángel del recuerdo lo acompaña,
    se manda una medialuna y un intenso puente macho
    rubricando Buenos Aires de arrabal con Pampa y tango.

    ¡Bailate un tango, Ricardo! ¡Miralo a quien te lo grita!
    pues no es ninguna pavada... Ese muchacho es el bardo,
    el de la Crencha Engrasada... De la Púa ahora te invita
    ¡bailate un tango, Ricardo!

    ¡Ricardo Güiraldes baila saliéndose de la vida...
    Al bailar lleva dormida, como antaño a las mujeres,
    a la muerte que murmura perdida en el entresueño,
    ¡bailate un tango, Ricardo!

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo con la historia del tango argentino y su camino triunfal por el mundo

    Compartir en

    Lista de comentarios

    Alda Renèe Salzarulo23/11/2015 22:42:10

    Y así verdaderamentw,como lo bailaba Ricardo Guiraldes, como lo bailò Casimiro Aìn ante el Papa, maravillaba nuestro ritmo porteño. Lamentablemente, ahora, no es el mismo, estamos ofreciendo u espectàculo importado muy bello, pero que no nos representa. Bailar el tango era un rezo entre dos, no se levantaban los pies del suelo, como lo hacìan Beba Bidart y Tito Lusiardo. Perdón por mi atrevimiento pero a mi edad puedo permitirmelo.

    1

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Recordar los datos en este equipo
    Protección de datos
google-site-verification: googled79617e5f852b5e6.html