• Argentina Tango - Los cantores de orquestas - Tino Díez

    La década explosiva del 40 llenaba locales de orquestas y más orquestas de tangos. En las principales sobresalían excelentes músicos y mejores cantores. Ya el vocalista había obtenido un papel protagónico fundamental y era considerado como una parte importante de la agrupación.


    Cuando un buen cantor se va…


    Por ley natural, y porque en algunos casos el ámbito de la orquesta limitaba su desarrollo como cantor, estas voces probaban independizarse, y al hacerlo dejaban una importante brecha en la cotización para futuras actuaciones al maestro director de esa agrupación.



    Tal el caso de Alberto Castillo, en 1943, cuando deja de cantar con Ricardo Tanturi, que estaba al tope de las cotizaciones en salones y bailes. Tanturi le encargó al pianista Manuel Sucher una selección casi secreta de vocalistas, de las que quedaron elegidos dos. Enrique Inocencio Tronconi, un botija montevideano, que había actuado con el seudónimo de Eduardo Ruiz, en radio, intervenido el una película uruguaya – Radiocandelario – y actuado junto a las orquestas de Eduardo Dipauli, Láurenz-Casella y Pintín Castellanos.

    Y el restante José Atilio Dáttoli, que había sido cantor de Antonio Pansera, en 1940; de  José Servidio – en cuya línea de bandoneones estaba un pibe de quince años, Leopoldo Federico - y en los carnavales del 42; en el desaparecido Club El Sol, de Constitución.

    Manuel Sucher lo acompañó con el piano a Tronconi, en el tango “Percal” de Homero Expósito y Domingo Federico y a Dáttoli, en “Margarita Gauthier” de Joaquín Mora y Julio Jorge Nelson. Los temas se registraron en un acetato, que Sucher le llevó a Tanturi para que decidiera. Con la decisión de Tanturi, Tronconi se transformó en Enrique  Campos y como vocalista de la orquesta “Los Indios”, casi hizo olvidar a Alberto Castillo.

    José A. Dáttoli, por su parte, con una muy buena y cuidada interpretación gardeliana, quedó en esperando una nueva oportunidad. .Y escuchando atentamente dichas versiones, en las reproducciones de esos acetatos, comprendemos la decisión del maestro. Aun Laborde – de él se trata – no tenía ni la prestancia, ni la solvencia que desplegó luego en las orquestas de Héctor Varela y Juan D´Arienzo.

    Justamente la oportunidad se dio, al alejarse Héctor Mauré de la orquesta del Rey de Compás. Alberto Tavarozzi, lo cita a Dáttoli, a Radio El Mundo, ya que D´Arienzo lo quería probar a efectos del reemplazo de vocalista: Como Juan, por inconvenientes surgidos no pudo llegar, el cantor desalentado, se volvió con toda la bronca. Al día siguiente otra vez el llamado de Tavarozzi, quien le pasa el teléfono con Juan D´Arienzo, quien le dice “Pibe, habla D´Arienzo. Discúlpeme lo de ayer, venga a la radio que lo quiero escuchar”.

    Dáttoli ya había dado otras pruebas – Tanturi, Salgán, Emilio Orlando, Manuel Buzón - y estaba un poco desilusionado y cantó como lo hubiera hecho en una reunión de amigos. Fueron casi diez temas los que interpretó con el piano de Juancito Díaz. Al maestro le agradó, pero estaba indeciso, ya que Carlos Bermúdez, ex de Salgán, estaba casi designado. El director  de RCA, Héctor Varela y Alberto Echagüe, insistieron y así quedó en la orquesta y en el tango como Armando Laborde.

    Ya que nombramos a Juancito Díaz, este músico, era pianista alternativo, cuando su primo, Fulvio Salamanca, quedaba detenido por su filiación comunista o cuando la orquesta desplegaba en varias actuaciones simultáneas, en locales porteños. Prácticamente tenía D´Arienzo dos agrupaciones, para poder cumplir los compromisos.

    Tino Díez, Ingeniero White, Provincia de Buenos Aires, Argentina
    Argentina al Mundo con la historia de los cantores argentinos de tango

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