• Argentina Tango - Los Bailes del Internado recordados por Tino Díez

    Permanecieron en el programa anual de festivales tangueros en Buenos Aires, esperados por los estudiantes universitarios y por los autores y músicos, que tenían una vidriera donde mostrarse y exhibir sus nuevas composiciones, durante por poco más de una década. Se constituyeron en la cuna donde se forjaron éxitos y algunos fracasos. Podríamos decir que más que de  internados, se podrían haber llamado de partos tangueros. Pero hubo un antes…

    La historia de estos bailes se comienza a gestar el 13 de septiembre de 1802, cuando Napoleón crea el Internado en los Hospitales de París. Es evidente que el Emperador, a pesar de su baja estatura, no era hombre que dejara pasar por alto cosa alguna. Los estudiantes franceses concurrieron al Bullier durante todo un siglo.
     

    Era tradicional que cada hospital organizara su desfile y sus representaciones. Los temas eran seleccionados y elegidos por un Comité del Internado. Estos bailes no se realizaron en 1870 y en 1914 a causa de la guerra. Los estudiantes porteños, coincidiendo con la reciente reglamentación del Internado, por la que venían bregando, decidieron celebrar su primer baile el día de la fiesta de la primavera.

    «En dichos bailes – decía Francisco Canaro - los practicantes rivalizaban en el afán de hacer las bromas más grotescas y espeluznantes que pueda uno imaginarse. Hubo casos en que a los cadáveres de la morgue les cortaban las manos y luego, disfrazándose con sábanas, en forma de fantasmas y con unos palos a manera de brazos, ataban esas manos yertas, heladas y se las pasaban por la cara a las mujeres, con el efecto que es de suponer. Otro caso patético fue comentado y se hizo famoso: en un palo, con dos sábanas a modo de disfraz, pusieron la cabeza frapé del italiano. Fue una broma demasiado macabra; las mujeres horrorizadas disparaban en todas las direcciones muertas de miedo.»

    Justamente el 21 de septiembre de 1914, se inicia en el Palais de Glace, una serie de reuniones anuales, donde Francisco Canaro, tenía a su cargo la parte musical y justamente estrenó el Tango “Matasano” que en su partitura  original está “Dedicado a los internados del Hospital Durand”.

    El Internado, tango de Francisco Canaro dedicado a los bailes organizados por los estudiantes de medicina de Buenos AiresEn los años siguientes se trasladaron al Pabellón de las Rosas, donde son dados a conocer temas que, inequívocamente, aludían al orden del ciclo. El sexto tango de Osvaldo Fresedo, en 1919, dedicado a todos los internados y El séptimo tango de Augusto Pedro Berto en  1920 dedicado a la Asociación del Internado; de la autoría de Ricardo Luis Brignolo “La Nena”, El octavo en 1921, El noveno y El décimo, en las sucesivas realizaciones..

    Osvaldo Fresedo, presenta en 1924 “El once” con el subtítulo “A divertirse” que sería el último de los bailes del internado ya que fue prohibido por la policía por los graves sucesos ocurridos debido a  ese acontecimiento.

    “Dedicado a la Asociación del Internado y a su presidente Dr. Adolfo Rébora” según aparece en la partitura original, Francisco Canaro, que animó el baile en 1915, estrena El internado, de su autoría,  y Clínica tango de Alberto López Buchardo, dedicado a los practicantes del Hospital de Clínicas.

    Parece que el año 1916 copó los bailes del internado Vicente “Garrote” Greco, con el tango  El anatomista, dedicado a los practicantes internos de los Hospitales de Capital y La muela careada, con dedicatoria  a Agustin Bardi. Otro grande el tango, José Martínez,”El Gallego” en 1917, presentó dos tangos, El amoníacoEl termómetro, este último dedicado a los doctores Luís Aldeano, Amadeo Carecí y Antonio M. González.

    En ese mismo año, 1917, también el “Tigre del bandoneón”, Eduardo Arolas, se hacía presente con su tango Razón, dedicado a los doctores Pedro Sabré, Juan Carlos Aramburu y Cleto Santa Coloma. Y continuaría en 1918, dando a conocer otros dos tangos, Anatomía  y Derecho viejo, este último inmortal inspirado y dedicado a los estudiantes de la Facultad de Derecho. Otro tango correspondiente a los conocidos ese año fue “Restablecido” de Antonio Cautaza, para el doctor Horacio Amante.

    En 1920 se da a conocer La biblioteca tango de otros dos próceres del tango, Augusto Pedro Berto y Pascual Contursi, compuestos para los socios de la Biblioteca Médica. En 1924 otro grande Roberto Firpo, presenta el tango El Apronte, para los internos del Hospital San Roque (actual Ramos Mejía) y El bisturí que dedicó al cirujano Roque F. Coulin


    Tino Díez, historiador y difusor del tango argentino en Ingeniero White y Bahía BlancaYa en 1920 se presentan los tangos Muñiz de Víctor Troysi, para los internados de ese hospital y La inyección de José Artusi, que sin precisiones de destinatarios, no hay  dudas se inspiró en la “temerosa” aplicación terapéutica.  Como se expresaba anteriormente, un trágico suceso ocurrido pocos días mas tarde cortó la posibilidad de proseguir organizando veladas bailables para los estudiantes. Dos semanas y media más tarde, ocurrió un suceso trágico en el Hospital Piñero cuando su administrador, apuntó con un revólver a la cabeza de un estudiante matándolo de un balazo, al repeler una de las tantas bromas estudiantiles. Final para los inolvidables bailes en ese Buenos Aires que se fue.

     

    TINO DÍEZ

    (Fuentes: Dr. Luis Alposta, web Todo Tango y amigos que me aportaron comentarios. Con mi agradecimiento para todos ellos)

    ARGENTINA AL MUNDO, una  historia,  el país recordado para los argentinos que viven en el extranjero
     

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