• Argentina Tango ¿Cómo era aquella París?

    En un pasaje del muy interesante libro “La pasión de un aristócrata” de Ovidio Lagos (*)    (Editorial Emece, Argentina, 1993)  referida a la relación de Marcelo Torcuato de Alvear y Regina Paccini, el escritor rosarino  se apoya en textos del chileno Benjamín Vicuña Subercasaux  para mostrar la vida de los extranjeros en la `Ciudad luz´. Conozcamos ese texto…

    Dice el escritor chileno: “Paris es la capital del mundo. Ante él las naciones no son sino grandes provincias. Todo el que puede, boliviano o japonés, viene a hacer sus estudios en París o viene más tarde a gastar una parte, o toda su fortuna, viviendo en el gran núcleo de la inteligencia y del placer. Me figuro que un papel semejante cupo en la antigüedad a Atenas y a Roma.

    ¿Cuántas personas incapaces de comprender el genio de la gran ciudad, incapaces de gozar de sus obras maestras, vienen a París nada más que por seguir la costumbre elegante? El francés no es hospitalario y el parisiense lo es menos. El desprecio por todo lo que es extranjero es el gran defecto de esta raza petulante y privilegiada. Se calcula en quinientos mil el número de extranjeros que, constantemente, se encuentran en tránsito en París”.

    En ese contexto, las primeras dos décadas del Siglo XX, se produce el desembarco del tango por vías distintas pero, sin dudas, implantándose en alguna medida, al margen de los franceses. Está ese gran ámbito de habitantes flotantes entre los que se encontraban potentados terratenientes argentinos, pampeanos, que hasta se llevaban el ganado en pie para consumir su carne a lo largo de sus estadías de meses y aún años.

    Baste decir que esa noche mágica en la que Ricardo Güiraldes, el autor de Don Segundo Sombra, bailó un tango que encendió la mecha, el anfitrión era un cantante lírico extranjero. La mecha del baile,  pues la del tango como música venía de antes. Y también antes lo habían bailado otros  pero sin trascender como ocurrió con Güiraldes.

    En 1907 la gran tienda Gath & Chaves de Buenos Aires, Argentina, envía para grabar fonogramas (antecedentes de los discos) a Alfredo Gobbi  (padre) y a su esposa, la cantante hispano chilena Flora Rodríguez, junto a Ángel Gregorio Villoldo. Están meses en París, nace quien sería el `violín romántico del tango´, Alfredo Gobbi hijo, y alternan las grabaciones con actuaciones.  Ellos ya habían aportado mucho en la difusión de esa música exótica llegada de Argentina.

    El tango en París es un tema para seguir sacándole punta y analizando los por qué de un fenómeno acaecido en Francia pero probablemente gestado entre extranjeros,  con mucha presencia de argentinos ociosos en permanente búsqueda de diversión.

    Y en el desembarco dos franceses tuvieron mucho que ver… Eduardo Arolas y Carlos Gardel.

    (*) Es descendiente del fundador del decano de la prensa argentina, el Diario La Capital de Rosario, de su mismo nombre y apellido, hijo de Carlos Ovidio Lagos, director del gran periódico rosarino durante treinta años. He vivido de pequeño en distintas direcciones de la calle y avenida Ovidio Lagos, que recuerda al gran editor argentino.

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo

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    Lista de comentarios

    carlos09/11/2015 22:34:31

    Excelente la nota, soy un tanguero de alma, guardo mucha informacion sobre lo que es la historia del tango, gracias, abrazo.-

    carlos

    Roberto Santamaría15/02/2012 20:24:39

    EDUARDO PARTE DE TU CORAZON SIGUE VIVIENDO ALLI EN ROSARIO!!!!!!!!!!!LA OTRA PARTE EN BALDISERRA!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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