• Argentina Tango - Cátulo Castillo y el destino

    Que por qué digo esto… porque mi amigo Tino Díez, hombre de los pagos de Ingeniero White, allá, al sur, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina, me ha referido algo que me estremeció. Le dije… ¿Quieres que lo pongamos negro sobre blanco? Así surge esta nota en la que Tino nos dice…

    “Yo estaba escuchando en la radio el programa de Silvio Soldán y les aseguro que me corrió frío cuando escuché comentar esto al hijo de Cátulo Castillo. Me quedaron sus palabras en la sesera y un día convertí esa entrevista en este escrito… y el que quiera creer que crea…. El que no, siempre encontrará argumentos  para defender lo contrario, pero lo cierto es que…

    Ovidio Catulo González Castillo, Cátulo Castillo, (el hijo del también gran autor de tangos José González Castillo, nacido en Rosario), un muchacho de Buenos Aires,  fue uno de los más grandes poetas que nos dio el tango y además de sus letras nos dejó como inspirado compositor junto a varios poetas, entre otros Homero Manzi y Sebastián Piana, obras tangueras tan fundamentales como “Viejo ciego”  o “Silbando”. También practicó boxeo,  llegando a estar en las mismas puertas de los juegos olímpicos con el título de campeón argentino de pesos pluma.

    Pero hubo en su vida un hecho que lo acompañó durante años condicionando su existencia y que solo conocía su familia y acaso un entorno reducido de amigos. En cierta oportunidad, coincidió la actuación de Cátulo, con un espectáculo donde un vidente, realizaba juegos de adivinación, tarot y lectura de manos, por supuesto a cambio de una módica contribución metálica, pronosticando el acontecer del futuro inmediato.

    Un poco en serio y mucho en broma, Cátulo Castillo, se prestó a la consulta, tal vez con la idea de tener un tema para una letra de tango, como “La última copa”, “Desencuentro” o “El último café”.

    Cuando estuvo ante el adivino, se sintió inquieto. Y a poco de comenzar a conversar, el malestar parecía contagiar al augur. Éste sorbió agua de una copa y tratando de recuperarse comenzó a armar un rosario de acontecimientos futuros, sin demasiada consistencia, que alarmó más a Cátulo Castillo, quien, un poco arrepentido de haber acudido a la consulta e interpretando lo que iba escuchando como totalmente ambiguo, comprendió que era tarde para volverse atrás.

    Pero un impulso hizo que se levantara violentamente de la silla, para huir de ese juego al que tontamente se había prestado. No lo hizo y aferrándose de la mesa redonda con ambas manos, con voz no demasiado firme, preguntó:”¿Qué pasa? Dígame que pasa…” El vidente no muy convincente, le dijo que se calmara, que al final todo era un juego…No lo convenció a Cátulo Castillo, quien insistió, para que le dijera que ocurría. Luego de negativas y otras evasivas, ante la insistencia, llegó la respuesta.

    “Hay momentos en que esto, que tomamos con ligereza, se convierte en mensajes que nos llegan y que no debemos trasladar a la gente. Hechos graves, momentos angustiosos, que surgen en las entrevistas. La gente viene a que le digamos de un futuro auspicioso…”

    Luego de un gran rodeo que impacientaba a Cátulo, le dio la peor certeza, había visualizado la fecha de su muerte. Se había establecido entre el adivino y nuestro artista, una relación cósmica que los unía en la dramática situación que la revelación producía.

    Cátulo Castillo, conmocionado, volvió a su hogar y luego de un corto tiempo, confesó a los suyos, que habían comenzado a preocuparse por sus procedimientos erráticos, la terrible novedad. Llegaron las palabras de descrédito para esos vaticinios, tratando de contrarrestar el convencimiento de Cátulo. Se apeló a la incredulidad con que debían tomarse tales brujerías. Incluso se cree que hubo alguna voz que pretendió hacer una denuncia policial. Todo fue inútil.

    Cátulo Castillo, visitó a un joyero amigo y le encargó una gruesa cadena con un medallón, donde le hizo grabar la fecha pronosticada. Pasó el tiempo, las actividades de todos parecieron hacer olvidar el hecho. Cátulo continuó con su creación tanguera, con esa amenaza que lo sacudía de continuo Y el tiempo inexorable pasó…

    En la víspera de la fecha prevista, trató de mantener la calma para no alarmar a sus seres queridos. Cuando bien entrada la madrugada, se acostó no pudo conciliar el sueño hasta un buen rato después…

    El día indicado, Cátulo, se levantó muy temprano y antes ir al baño, fue a revisar el almanaque de taco de la cocina. El día había llegado, pero él seguía vivo. Alegre despertó a toda la familia, que participaron de su alborozo. Salió a caminar, como todas las mañanas, vio la primavera en todo su esplendor, le pareció que el sol iluminaba más que nunca el verde de las plazas y el azul límpido del cielo apenas cruzado por unas pequeñas nubes.

    Se sentía liberado, liviano de esa mochila que soportaba desde hacía tanto tiempo. Y continuó aspirando el aire fresco y primaveral que vivificaba sus pulmones. Ese mediodía, el almuerzo fue un festejo general, un agradecimiento al equívoco, un alivio que recorría todos los rincones de la casa. Luego la siesta reparadora, para estar dispuesto por la noche, a la actuación, en la mesa de los amigos del café, o simplemente, recorrer a la Reina del Plata, iluminada por doquier.

    A media tarde, su mujer fue a despertarlo con un mate. Estaba muerto. Sobre su pecho la pesada cadena con la medalla que tenía tallada la fecha de ese día `19 de octubre de 1975´ ".
     

    Tino Díez, estudioso del tango argentino

    Tino Díez, Ingeniero White, Provincia de Buenos Aires, Argentina

    Argentina Mundo, contando la historia del tango argentino




     

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    Lista de comentarios

    LUIS HUMBERTO LEONI RATTO07/08/2016 04:49:34

    CONOCIA LA FECHA DE PARTIDA HACIA EL INFINITO DE CATULO CASTILLO, A RAIZ DE UN INFARTO MASIVO EL 19 DE OCTUBRE DE 1975, TRAS UN ALTERCADO VECINAL, PERO CONFIESO NO HABER OIDO O LEIDO HASTA HOY QUE FUESE POR OTRAS CAUSAS, EL DESENCADENANTE. RESPETO LO QUE NARRA TINO DIEZ Y POR LA SERIEDAD DE TUS COMENTARIOS AMIGO EDUARDO. ABRAZOS .-

    Eduardo Aldiser31/08/2014 12:24:15

    Al hilo de lo comentado por Tino Díez, diré que lo expuesto allí me llegó por Graciela Yuste, cantante argentina de tango que vive desde hace años en Europa, primero creo recordar que Suecia, por aquí en Barcelona y Madrid... ahora mismo es una malagueña a carta cabal. Graciela nos representó en grandes festivales de la canción e hizo, por ejemplo, en Viña del Mar, un tema del maestro Stampone y Cátulo Castillo. Compartía muchas jornadas de ensayos, actuaciones, etc. con ambos precisamente para la época del fallecimiento de este gran poeta del tango, mediados los años `70. Me ha referido, al leer esta nota de Tino Díez, que por lo que sabía todo acaheció aquel aciago 19 de octubre de 1975 porque tras una discusión de Cátulo con un vecino suyo provocada por algo que le habrían hecho sus perros (El poeta sentía adoración por ellos y cuando nació Alfredo Piro apareció por la casa de los Piro Rinaldi con uno de regalo, y fue su padrino en la pila baustimal), que por lo acalorada le produjo horas después un infarto y su muerte.

    Tino escuchó del hijo de Cátulo esta historia referida a la medalla que llevaba colgada al cuello con la fecha fatal que le habría dicho un vidente. Pienso que en aquel programa de radio quizo edulcorar los hechos o que incluso se combinan, pues bien pudo echarse a descansar tras ese momento de ofuscamiento.

    Vale el recuerdo de aquella entrevista radiofónica, tan bien relatada por Tino Díez y este apéndice con lo dicho por Graciela Yuste que sigue cantando muy bien y a quien pueden escuchar en este Pedacito de cielo, que seguramente ocupa el alma del gran Cátulo, hijo de otro prócer del tango, José González Castillo, nacido en Rosario. En Calanal Aldiser de Youtube http://youtu.be/0ddEDj6eZm0

    TINO DIEZ30/08/2014 22:54:56

    Toda historia oficial tiene otra historia. Gracias Eduardo por poner las cosa negro sobre blanco.Es que se sabe ahora por un contacto tuyo que lo contado por el hijo de Cátulo Castillo fue una fantasía armada no se con qué finalidad. Lo cierto es que el fallecimiento fue por una discusión violenta con un vecino - por causa de la cantidad de perros a los que le daba cobijo - que le provocó un infarto y como consecuencia la muerte. Te pido, Eduardo, actualizar por un tiempo este artículo, para conocimiento de los que se hicieron eco, sorprendidos como nosotros y por sobre todo dando fe al contenido basándose en la seriedad proverbial del gestor de esta página. Tal vez debería luego darse de baja. Perdón Eduardo y a todos los que se vieron sorprendidos por lo vertido


    Carlos Pascual19/09/2012 13:39:40

    A veces a uno le cuesta creer ciertas cosas, porque piensa que muchos de estos videntes engañan y te hacen creer cosas inverosímiles, pero este caso es INCREÍBLE!!! a lo mejor es la excepción que confirma la regla. Eduardo, gracias por esta información

    Juanjo18/09/2012 22:05:27

    Espeluznante. Te pone la piel de gallina... Increible pero lo creo por provenir de Tino y de Eduardo dos seres en quienes confío ciegamente... Y creo que es una primicia exclusiva, de Argentina Tango... GRACIAS POR EXISTIR SR. ALDISER...

    Juanjo de Argentina18/09/2012 22:03:08

    RECUERDO QUE PONE LA PIEL DE GALLINA--- Algo increible que creo firmemente por provenir de Tino y de Eduardo, dos seres muy confiables.. .

    Maria Cristina Alba17/09/2012 20:32:36

    Me parece escalofriante, a veces pienso que me gustaría encontar una persona seria que me pronosticara mi destino inmediato a mi también.

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