• Argentina Tango - Alfredo Marino - Teatro y radio

    Alicia, ya estamos en harina, que se dice en España. Nos iras contando paso a paso lo hecho por Don Alfredo Marino, para que la gente de radio y tango lo conozca un poco más y sepa quién está detrás del autor de El Ciruja… como con bronca y junando…

    Te vemos en una foto  realizando tu baile de los quince con tu abuelo...
     
    SUBLIME, es la palabra para titular la foto de la PRESENTACION  de mi Blog. La definición más perfecta que encontré, del Latín: SUB-LIMIS, bajo el límite. Son las sutiles cosas que están allí, son evidentes, pero el resto del mundo no las puede ver si no tiene la suspicacia, la sensibilidad  de percibir lo profundo bajo las cosas que son más  obvias.

    Mi mirada  entornada en el ensueño y la de mi abuelo de ternura y emoción. Lo adoraba, lo respetaba, lo admiraba como abuelo, aún hoy; como la persona  que eliges como modelo a seguir, por honestidad, justeza,  bondad, rectitud, señorío, solidaridad, templanza, ética, inteligencia, sensibilidad, cultura, pulcritud, etc.. Podría llenar páginas de sus cualidades.

    De ahí la frase:

    “Jamás olvidaré el vals de los 15 con él. Jamás!!!  Me hizo volar como un ave del paraíso, y me hizo sentir su orgullo por su nieta mujercita”.
     
    Don Alfredo Marino bailando con su nieta Alicia Marino, el vals de los quince años. Alicia, desde Buenos Aires, Argentina, ha revivido la biografía íntima del autor de tangos famosos


    ¿Acostumbraba a contarles cosas de esa vida pletórica que tuvo?
     
    Sabes que no, Eduardo. Era el marido, el padre, el abuelo; como dicen ahora, “perfil bajo”.

    Con la abuela Rosa, llevaron una vida sencilla, con muchos altibajos económicos por las épocas políticas, pasaron la prueba de fuego cuando en 1930, tras el golpe de Uriburu, el abuelo salió de gira a Europa y el Norte de África…. el exilio tan sufrido.

    Mientras en La estancia La Reforma, en la Provincia de Buenos Aires, acogida por unos parientes, mi abuela padeció la sobre exigencia en los trabajos del campo y debido a su condición de “arrimada” a la parentela, con mi padre de dos años y mi tío de uno, imagínate, una mujer de Almagro…

    Fíjate que curioso, ni a mi padre ni a mi tío se les ocurrió jamás grabarlo tocando la guitarra y cantando en su casa, es que estaba ahí, era nuestro, nuestro para siempre, uno no piensa que los seres queridos pueden irse en cualquier momento. Tampoco nadie de la familia andaba diciendo por ahí, yo soy la esposa de…, el hijo de…., el nieto de….  Para nosotros era Pipo y punto.

    Algunas veces contaba alguna anécdota a los nietos, pero como al pasar y porque por ahí se relacionaba con algo que se hablaba o se preguntaba. Además en esa época, cuando los mayores hablaban, los niños ni escuchaban, ni opinaban, eran conversaciones de los grandes.

    Por supuesto que mi abuela mi padre y mi tío, si sabían todas las historias, las habían vivido y sufrido.
     
    Gracias Alicia, este capítulo nos ha servido para ver a un Alfredo Marino íntimo, en familia, con todas sus vivencias más personales. Ve tomando apuntes y seguimos el recorrido.

    EDUARDO ALDISER         

    ARGENTINA AL MUNDO,  nuestro tango, sus personajes  y el país recordado para los argentinos que viven en el extranjero

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