• Argentina Poemas - El Tango de Jorge Luis Borges por Eduardo Aldiser

     

    En el Canal Aldiser se producen vídeos volcados, como éste que nos ocupa, en Argentina Mundo de España. En ocasiones son poemas vincualdos a Buenos Aires, la capital de Argentina, y el tango, que recita en vivo Eduardo Aldiser. En otros, la base sonora pertenece a la sección Un tango y un poema que intregaba el programa Yosoytango en Cibeles FM de Madrid, años 2003/2004. Y es el caso que nos ocupa, con una de las joyas poéticas de Jorge Luis Borges.


    El Tango de Jorge Luis Borges

    Este poema fue publicado en su libro "El otro, el mismo" de 1964. De ese poemario hemos editado, en otra sección y coronando un escrito sobre Domingo Faustino Sarmiento, unos versos precisamente de su poema dedicado a Sarmiento que, como ocurre con todos los trabajos borgianos, uno lee y relee, encontrándose siempre con una nueva obra, unos perfiles distintos.

    Para las seis cuerdas, de 1965

    Habría de pasar un año del citado libro con El Tango cuando Borges publicó Para las seis cuerdas, en 1965, una docena de milongas, palabra que sentimos presente en el enunciado del título, ya que son versos que nos recuerdan payadas y que nos hacen pensar en una guitarra de fondo. Ese mismo año se publicó con el título del poema que nos ocupa, un LP de gran valor artístico, donde Astor Piazzolla musicalizó e interpretó con su conjunto algunos de estos trabajos y Hombre de la Esquina Rosada, siendo los versos cantados o recitados por Edmundo Rivero y Luis Medina Castro

    Publicado en 2013 en
    Literatura Hispanoamericana leemos de El Tango

    Jorge Luis Borges, poeta y escritor argentino nacido en Buenos Aires y muerto en Ginebra, SuizaEs el análisis de un profesor español de literatura, que no se identifica, y que comenta a sus alumnos: "Es un poema compuesto por 14 estrofas, todas ellas de cuatro versos y arte mayor, excepto la última, que consta de 8 versos. Casi todas se corresponden con el esquema métrico del cuarteto, exceptuando las estrofas 9ª y 13ª, que son serventesios. La última estrofa tiene una estructura similar a la de las coplas de arte mayor (ABABCDDC), aunque la mayoría de los versos son endecasílabos en lugar de dodecasílabos. Las tres primeras estrofas suponen el inicio: la búsqueda de los personajes. Desde la cuarta estrofa hasta la sexta, va rastreando en las leyendas, para encontrarlos finalmente en la séptima estrofa: “En la música están”. Esta estrofa supone un punto de inflexión en el poema, es el momento que le transporta realmente al pasado, a su propia infancia, como si fuera una brecha en el tiempo. La última estrofa, la más extensa, es ya un canto en el reencuentro, dentro del tango, de las figuras míticas y de la propia infancia, una conclusión que los integra y que abre, al mismo tiempo, un átomo de posibilidad, de pasado imposible: “un recuerdo imposible de haber muerto”.

    La anadiplosis ("¿Dónde estarán?") que conecta los tres primeros cuartetos nos recuerda la importancia del paso del tiempo, a la vez que transmite una sensación de añoranza de un pasado mítico. Se mitifica la figura del malevo, del matón de arrabal típico porteño. Borges nos introduce en las historias a las que acompañaba el tango de sus años de niño, cuando él mismo vivía en el barrio de Palermo.  Consigue elevar las hazañas de los malevos al rango de mito a través del lenguaje: en el cuarto cuarteto, cuando empieza diciendo que los busca “en su leyenda”, y en el séptimo, al calificar de “mitología de puñales” y compararlos con los cantares de gesta, diluidos en documentos oficiales. Hay una exaltación de lo que considera auténtico frente al progreso, una nostalgia de un tiempo pasado".

    Y sigue el trabajo académico... nosotros nos remitimos al vídeo, recordando que ademas podrán ver y escuchar poemas, con tangos ilustrándolos, como Mi Viejo y El Punga de Julián Centeya; La Maestra y Pelota de 30 de Héctor Gagliardi y otras muchas composiciones.

     

    El tango
    Autor: Jorge Luis Borges


    ¿Dónde estarán? pregunta la elegía
    de quienes ya no son, como si hubiera
    una región en que el Ayer, pudiera
    ser el Hoy, el Aún, y el Todavía.

    ¿Dónde estarán? (repito) el malevaje
    que fundó en polvorientos callejones
    de tierra o en perdidas poblaciones
    la secta del cuchillo y del coraje?

    ¿Dónde estarán aquellos que pasaron,
    dejando a la epopeya un episodio,
    una fábula al tiempo, y que sin odio,
    lucro o pasión de amor se acuchillaron?

    Los busco en su leyenda, en la postrera
    brasa que, a modo de una vaga rosa,
    guarda algo de esa chusma valerosa
    de Los Corrales y de Balvanera.

    ¿Qué oscuros callejones o qué yermo
    del otro mundo habitará la dura
    sombra de aquel que era una sombra oscura,
    Muraña, ese cuchillo de Palermo?

    ¿Y ese Iberra fatal (de quien los santos
    se apiaden) que en un puente de la vía,
    mató a su hermano, el Ñato, que debía
    más muertes que él, y así igualo los tantos?

    Una mitología de puñales
    lentamente se anula en el olvido;
    Una canción de gesta se ha perdido
    entre sórdidas noticias policiales.

    Hay otra brasa, otra candente rosa
    de la ceniza que los guarda enteros;
    ahí están los soberbios cuchilleros
    y el peso de la daga silenciosa.

    Aunque la daga hostil o esa otra daga,
    el tiempo, los perdieron en el fango,
    hoy, más allá del tiempo y de la aciaga
    muerte, esos muertos viven en el tango.

    En la música están, en el cordaje
    de la terca guitarra trabajosa,
    que trama en la milonga venturosa
    la fiesta y la inocencia del coraje.

    Gira en el hueco la amarilla rueda
    de caballos y leones, y oigo el eco
    de esos tangos de Arolas y de Greco
    que yo he visto bailar en la vereda,

    en un instante que hoy emerge aislado,
    sin antes ni después, contra el olvido,
    y que tiene el sabor de lo perdido,
    de lo perdido y lo recuperado.

    En los acordes hay antiguas cosas:
    el otro patio y la entrevista parra.
    (Detrás de las paredes recelosas
    el Sur guarda un puñal y una guitarra.)

    Esa ráfaga, el tango, esa diablura,
    los atareados años desafía;
    hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
    menos que la liviana melodía,
    que solo es tiempo. El Tango crea un turbio
    pasado irreal que de algún modo es cierto,
    el recuerdo imposible de haber muerto
    peleando, en una esquina del suburbio.

    Otras Notas 
    Los pontevedreses en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, motivo de estudio
    Argentinos y uruguayos en Galicia, vistos por Eduardo Galeano
    Elsa Pérez Vicente, pintora argentina residente en Gondomar, Galicia
    Xavier Magalhes y la línea mágica del arte entre Galicia y Buenos Aires, Argentina
    Gallegos en Argentina. La historia de Manuel Antonio Salgueiro

    Vídeos en el Canal Aldiser

    El Rusito de Gagliardi por Aldiser 
    Camino a la Navidad en Pontevedra
    Navidad 2014/Reyes 2015
    Camino de Santiago, Redondela-Pontevedra
    Camino de Santiago, Pontevedra-Padrón
    La Maestra por Aldiser en Pontevedra
    Senderismo a Amil, Lugar do Ruibal
    Homenaje a Miguel Hernández - Angeles Ruibal - Luis Leoni Ratto
    Mi viejo de Julián Centeya por Aldiser

    Eduardo Aldiser
    Argentina Tango - Radio Aldiser - Argentina Mundo - Argentina Folklore - Canal Aldiser

    Compartir en

    Lista de comentarios

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Recordar los datos en este equipo
    Proteccin de datos
google-site-verification: googled79617e5f852b5e6.html