• Argentina Mundo - Martín Máximo Pablo de Álzaga Unzué - Macoco

    En Buenos Aires levanta acta de la ciudad Iuri Izrastzoff desde su “Fervor X Buenos Aires"  De entre su abundante material, solemos extraer notas que se asocien con nuestros contenidos, en este caso, del tango argentino, realizada por Enrique Espina Rawson. Y este tataranieto de Martín de Álzaga, (alcalde de cuando todavía tenía alcaldes la ciudad) también fue un personaje y protagonista de ese mundo nocturnal y tanguero

    Macoco
    por Enrique Espina Rawson / Fotos: Archivo

    Por el sólo hecho de haber sido el inspirador de las famosa frase "Tirando manteca al techo", Macoco de Alzaga Unzué, merecería figurar en la antología íntima de Buenos Aires. Pero claro está, que no fue sólo eso.

    Pertenecía a la primera generación porteña que se volcó con entusiasmo a la práctica activa del deporte, inspirada en aquel fabuloso arquetipo que se llamó Jorge Newbery, primer ídolo popular de los incipientes “sportmens” argentinos.

    Macoco Álzaga Unzúe de conductor, que era lo suyo, con amigos. Fotografía de Fervor x Buenos Aires, del  relato Macoco de Enrique Espina Rawson

    No llegó a las alturas de este campeón inigualable, su mismo espíritu inconstante y aventurero se lo impedía, pero es bien cierta su afición al box y al automovilismo. Fue el primer corredor argentino en ganar un premio internacional, en Marsella.

    La vida errante y dispendiosa de este dandy de antaño, precursor de los “play-boys” está divertida y estupendamente narrada en “Tirando manteca al techo”, de Roberto Alifano.

    Más que las fechas exactas, y la documentación fatigosa, hay un relato vital, comprometido con la simpatía y autoridad del personaje, que no impide, por cierto, la observación aguda e imparcial de desaguisados y tropelías de nuestro héroe.

    Macoco fue, substancialmente, un hombre de la noche. Aquí, en París y en Nueva York. A la gente de su rango social, prefirió la aristocracia del carisma y del talento.

    Amigo de Gardel, de Edmundo Guibourg, de Enrique Cadícamo, de anónimos tangueros y de caminantes nocturnos, fue el niño mimado de su época y sus aventuras cobraron prestigio de leyenda.

    En sus últimos años, una pretendida “amistad” con Perón, da lugar a unas páginas de antología, que parecen extraídas de la picaresca española y que no se pueden leer sin sonreir.

    El General Perón con personajes de su época, en los años cuarenta, Buenos Aires, Argentina.FXBA no acostumbra hacer reseñas de libros. Este es un caso especial, ya que, en primer lugar está la historia menuda de una época de Buenos Aires, que es una de las constantes de nuestras notas.

    Luego, además de la época está el personaje, que sólo podrán aquilatarlo en sus reales dimensiones quienes se acerquen a estas páginas, que con afecto y arte, nos brinda Roberto Alifano, en su ya muy exitoso libro “Tirando manteca al techo”.

     

    ARGENTINA AL MUNDO y este relato de Enrique Espina Rawson de una Buenos Aires que fue y que será,  para los argentinos por el mundo y el país

    Compartir en

    Lista de comentarios

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Recordar los datos en este equipo
    Protección de datos
google-site-verification: googled79617e5f852b5e6.html