• Argentina Mundo - Barrio de Boedo - Buenos Aires - Y su tango Sur

    Solo nombrarlo equivale a pensar en el tango argentino. Y esto no solo por esa obra monumental que es “Sur” de Homero Manzi y Aníbal Troilo. Aunque su “San Juan y Boedo antigua” nos sitúa en una esquina emblemática de este barrio porteño del sur de Buenos Aires, son innumerables los músicos, cantores, autores, compositores, poetas, bailarines y tangueros destacados que han vivido en ese espacio mágico de la gran metrópoli argentina.
     

     

    Se designó una calle bien de las afueras en 1882, en homenaje al salteño Mariano Joaquín Boedo que fuera Vicepresidente del Congreso de Tucumán  y  uno de los firmantes del Acta de la Independencia, aquel 9 de julio de 1816. Cuando ya en el siglo XX la Municipalidad de Buenos Aires decide segmentar el sur del barrio de Almagro  en un nuevo distrito, surge el Barrio de Boedo.

    Con el correr del tiempo la zona semi-rural que rodeaba la calle Boedo se fue transformando. Era una importante vía de circulación utilizada por vehículos de tracción a sangre y por tropillas de animales arriadas a los antiguos mataderos. Más adelante, y con la llegada de los primeros tranvías, la zona se pobló y se convirtió en barrio.

    El barrio fue habitado, como toda la zona sur de la ciudad,  por inmigrantes. Allí, entre las calles que lo demarcan ahora, Sánchez de Loria, Carlos Calvo, Avenida Caseros, Avenida La Plata y la Avenida Independencia por el norte, el progreso lo fue transformando. Ahora viven unas 46.000 personas en un ajetreado damero ciudadano que celebra su fiesta cada  25 de julio.

    En su trabajo “Recuerdos del Barrio de Boedo, Mi Barrio”, el inspector de policía y vecino del barrio, Jorge G. Videla realiza un importante inventario de esta zona de Buenos Aires. De su interesante documento histórico destacamos estos párrafos…

    "En la esquina noroeste de Boedo y Méjico estuvo a comienzos del siglo XX, el almacén de los hermanos Brenta, donde se concertaban riñas de gallos, juegos de cartas, taba y otros entretenimientos…con señoras divertidas, también concurrían al lugar cantores, cuarteadores y payadores.

    En Independencia y Boedo, en diagonal con la antigua casa del Comisario Ciriaco Cuitiño ubicada en la Av. Independencia 3549, lugar que el hombre fuerte de la Sociedad Popular Restauradora, junto con sus hijos y personal a sus órdenes construyen hornos de ladrillos en la zona a fin de ir desaguando los terrenos para hacer los cultivables; la mencionada casa perduró en pie hasta la década de 1930.

     Existió hasta 1925, también en Independencia y Boedo, una pulpería que ocupaba un derruido edificio y a la que se accedía bajando cinco o seis escalones, por estar debajo del nivel de la calle, existiendo en la puerta de entrada un bebedero para los animales y por supuesto el consabido palenque.

    En la famosa esquina de San Juan y Boedo, en la del noroeste, se ubicaba la mejor sastrería del barrio, cuyos dueños eran dos españoles de procedencia gallega, cuyos apellidos eran Díaz y Seoane, que eran muy bajos por lo que llamaron a la tienda “Los dos petizos”, escrito con zeta, así era la vida en esos tiempos. La familia Machi, tenía una conocida panadería en Independencia y Boedo, ellos mismos molían el trigo y luego fabricaban el pan y los demás ingredientes de sus confituras. Todo en las primeras décadas del siglo XX”.

    También debemos recordar al Grupo de Boedo que tenía un cordial enfrentamiento literario con el Grupo de Florida, el sur y el norte de poetas y escritores con dos orígenes, dos maneras de ver la vida. Elías Castelnuovo, Álvaro Yunke, Leonidas Barletta, Roberto Arlt, Nicolás Olivari, Roberto Mariani, el mismo José González Castillo y muchos otros alternaban en sus encuentros entre bambalinas.

    Y allí estaba… el gasómetro del gas y ese otro “Gasómetro” vecino que era el mítico estadio de San Lorenzo de Almagro, que recuerda en su nombre a que barriada pertenecían esos terrenos. Llamados “Los gauchos de Boedo” y también “El ciclón de Boedo”, la muchachada de San Lorenzo siguen teniendo a gala ser de este barrio porteño y sus colores azul y grana identifican y marcan espacios públicos de un trozo de tango con mucha prosapia y rango…

    Aquí lo versea Julián Centeya, otro vecino, y lo toca el compositor del tango Boedo, Julio De Caro, con estribillos a cargo de Héctor Farrel. La letra es de Dante A. Linyera.



    Boedo
    Tango argentino 1928
    Letra: Dante A. Linyera
    Música: Julio De Caro


    Del arrabal la calle más inquieta,
    el corazón de mi barrio porteño
    la cuna es del pobre y del poeta...
    Rincón cordial.
    Reinado azul del arrabal.
    Yo temple allí el corazón que tengo
    porque enterré mi juventud inquieta
    junto al umbral donde hoy aquel poeta
    canta en los versos
    su pena de amor...

    Boedo, tienes como yo
    el alma llena de emoción,
    abierta como un corazón
    que ya se canso de esperar.
    Lo mismo que tu, yo soy así.
    Por fuera cordial y cantor,
    a todos les digo que si
    y a mi corazón le digo que no...

    Tu como yo de bullanguero...Un poco
    el arrabal en tu emoción te envuelve
    y tu dolor se agranda,
    poco a poco,
    al escuchar
    el bandoneón
    al sollozar...
    Que quiere hacer la elegante Florida...
    si tu pones las notas de los tangos
    como una flor en el ojal prendida
    en los cien balcones de mi gran ciudad.

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo recorriendo los cien barrios porteños, cien barrios del tango metidos en mi corazón
     

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    Lista de comentarios

    Julián17/12/2013 03:38:05

    Siempre se aprende algo nuevo, por ejemplo lo del gasómetro. La otra es que desde pequeño yo leía las obras de Yunque que me las traía mi madre. Hasta hoy estuve convencido que el pseudónimo era Alvaro (acento grave)

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